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GIJÓN/XIXÓN, ASTURIAS
Un lector por libre. Leo lo que me apetece en cada momento, lo que encuentro, por ejemplo rebuscando en la biblioteca pública, o cualquier título que me llame la atención en una librería. No soy metódico, me dejo influir, qué remedio, por lo que va saliendo, pero guardo un mínimo espíritu anárquico para que no todo sea al dictado. Este blog no pretende ser guía para nadie, ni una recopilación de críticas. Sólo reseñas de lo que cae en mis manos.

martes, 16 de febrero de 2010

EL CHINO

Los caminos por los que uno llega a determinados libros son inescrutables, como los de aquel otro, y el empecinamiento en leer, a quien de antemano no convence, aún más inexplicable. Quiere esto decir que Henning Mankell nunca ha figurado entre mis escritores favoritos y, aún más, de lo que he leído podía haber pasado tranquilamente. No me encuentro por tanto entre los que echan de manos la sagacidad y saber estar del inspector Wallander. Dicho lo cual, un reciente viaje a China y comentarios favorables de varios amigos sobre esta novela me animaron a leerla.
Pues bien, 469 páginas después creo que mi opinión sobre Mankell no solo no ha variado sino que se ha confirmado e incluso para peor.
Juega aquí el actor a presentarnos una serie de piezas separadas que al final confluyen en una misma historia, y que, por tanto, justifican el reguero de muertes que se da de principio a fin. El problema está en que las piezas parecen tan independientes que su hilazón resulta inverosímil y por ende toda la historia.
Casi una veintena de muertos en un remoto pueblo sueco, medio aislado por la nieve, o lo que es lo mismo casi toda la población, en un crimen aparentemente inexplicable parecen un buen arranque para una novela negra. Pero el asunto se le va de las manos cuando intenta montar toda una trama internacional, buscando la justificación de otros crímenes ocurridos siglo y medio antes. Aunque interesante la juez Birgitta Roslin. su relación con algunas de las víctimas de la masacre resulta un tanto forzada y que sea a través de ella, mejor dicho de un hilo rojo que la susodicha encuentra, ella solita, en el lugar de la matanza, que por cierto había sido peinado y acordonado hasta la extenuación por la policia antes de su llegada, resulta un auténtico despropósito. Las historias que ocurren en Estados Unidos, las que tuvieron lugar en China en el siglo XIX y la lucha interna entre comunistas reformistas y conservadores en la actual China, son platos fuertes de difícil encaje en la historia primigenia que se pretendía contar. Quizá el colmo de la frustrada historia está en la estancia de la juez sueca en Pekín y el cúmulo de casualidades que allí suceden y que la pondrán en el ojo del huracán de esta historia.
En definitiva, una historia poco creíble, con momentos brillantes, como no podía ser menos, y otros escritos demasiado aprisa, como si hubiera tenido que terminarlos en un plazo determinado o por simple aburrimiento. En fin, creo que hay cosas mas interesantes por ahí, por muy de moda que esté lo que lleve sello escandinavo.

miércoles, 10 de febrero de 2010

AL PIE DE LA ESCALERA

No sabía nada de Lorrie Moore desde que leyera "Pájaros de América" y de eso hace ya mucho tiempo. Parece que tampoco se prodigó mucho en los últimos años. Esta novela nos ha legado con todos los parabienes de la crítica norteamericana y la local , y desde su arranque logra efectivamente atraparte en un mundo que, no por ajeno, deja de resultar muy cercano. Lorrie Moore se dedica en estas más de cuatrocientas páginas a realizar una profunda disección de la América profunda, la de las llanuras del centro-norte, que debe ser similar a las vivencias de gran parte del país, sobre todo el alejado de las grandes ciudades. La novela transcurre en Troy, ciudad Demócrata de toda la vida, universitaria y de ambiente liberal, y en Dellacrosse, una zona rural relativamente próxima a Chigaco, donde todavía arrastran la herencia, al menos en la toponimia, del paso de los primeros colonos franceses. Es a través de Tassie, una joven universitaria, como vamos descubriendo el pálpito tan distinto de ambos lugares y, con ello, la vida misma de la Norteamérica cotidiana. Hay distintos planos en la novela: uno aborda el descubrimiento de un amor no correspondido por la protagonista, otro su papel en la adopción por una pareja blanca de una niña afroamericana, y uno mas el tedio de la vida en la granja paterna, donde su hermano se debate en la confusión y toma decisiones que se tornarán en desgracia. La novela es muy de nuestros días, y más, un retrato a ratos humorístico, irónico y desalentador de los males y temores que aquejan a los norteamericanos. La adopción de la niña servirá para destapar no ya los errores que algunas veces se cometen en ese tipo de procesos, sino el racismo latente en la sociedad norteamericana, incluso en ambientes autoproclamados liberales. El 11-S extiende su sombra sobre todo el país que apenas se resiste a las aventuras militares que desatan el presidente Bush y su alocada concepción neocón del mundo. Y asistimos en primera fila al desgarrador golpe del dolor y la pérdida que alcanza a los mas inocentes.
Está bien. Se lee con facilidad y es difícil escapar de una historia con tantos flecos que es imposible no identificarse con alguno. Un buen retrato de estos años, aunque dudo que pasado un tiempo tenga alguna vigencia.

lunes, 8 de febrero de 2010

PARIS

No recuerdo como llegó a caer en mis manos esta obra de Mario Levrero, escritor ya fallecido y encuadrado en un grupo atípico, los raros, en el que e ha ido encajando a varios autores uruguayos de difícil clasificación. No había oído hablar de él y sólo después de leer este París me dio por enterarme un poco de lo que fue su vida. Un tipo polifacético que fue, entre otras cosas, y además de escritor, librero, fotógrafo, editor, periodista....En fín, un todoterreno cuasi olvidado que de pronto ha sido recuperado. Parece que en ello han tenido mucho que ver el boca a boca y una serie de aficionados a la ciencia ficción que se entusiasmaron con sus obras y las colgaron en internet para descarga libre. Llegué a él no a través de una descarga, sino de este título, París, que forma parte de la trilogía Involuntaria, junto a otras dos novelas-cuento, "La ciudad" y "El lugar".
La historia ya arranca rara, con un señor que llega a una estación de París, toma un taxi y su conductor está muerto y desde hace tiempo. La cosa se complica cuando el taxi le conduce a una especie de edificio prisión, de la que apenas puede salir, si no es usando sus alas o mediante otras vías igual de peculiares. Lo que da este libro es mucho tufo a Kafka. Recuerda constantemente situaciones y protagonista de "El Proceso" y uno no puede dejar de preguntarse ¿si ya existió un Kafka para qué queremos más?.


A fuer de ser sincero diré que no me gustó. Está impecablemente escrita, pero es aburrida, sus flirteos con la ciencia-ficción y con el surrealismo chirrían un tanto frente a fragmentos muy próximos a los personajes y, personalmente, me hace la lectura demasiado incómoda.

Bien. Dicen que es un autor de culto. Bueno, está bien, debe serlo. Hay gente para todo y sobre gustos.....
Más allá de esta, aparece muy comentada su obra póstuma "La novela luminosa". Dicen que se trata de un deslumbrante canto al ocio. Otros se dicen decepcionados. Yo, de momento, paso.
En todo caso, no está mal aventurarse en estos "raros", porque no a todo el mundo los autores y sus obras nos dicen lo mismo.

martes, 26 de enero de 2010

El camino hambriento

Ben Okri es un escritor de origen nigeriano que ha pasado media vida en Londres. Por tanto es un africano atípico, aunque sus raíces estén en Africa y su literatura se nutra esencialmente de las leyendas, vivencias y tragedias de ese continente. "El camino hambriento" es la primera novela de una ambiciosa trilogía que pretende mostrar esa Africa sufriente, anclada por tantos atavismos y vapuleada por una modernidad de la que sólo parece llegarle lo peor. Okri conoció la guerra de Biafra, que quizá resuma la crueldad y el horror padecido por aquella gente y que luego ha tenido y tiene tantas réplicas. Por eso Okri hace un esfuerzo por trasladarnos el Africa espiritual, el de las tradiciones, el de las religiones y costumbres locales, ese lado africano que para muchos occidentales significa atraso, salvajismo, primitivismo o cualquier otro ismo, pero que dista bastante de la realidad y que, en cualquier caso, choca con las formas de vida, las creencias y las convenciones importadas o impuestas a la fuerza por Occidente.
Azaro es un abikú , un niño-espíritu, que decide no solo nacer, sino permanecer junto a sus padres, no regresar al mundo de los espíritus, a pesar de que eso supone compartir una vida de miseria, de sufrimiento, de incomprensión, y de búsqueda diaria de la supervivencia. A través de sus ojos vemos la realidad de un país africano a punto de lograr la independencia, con sus tensiones políticas, la violencia y las coacciones, el empleo de todo tipo de presiones, el recurso a la brujería, las falsas promesas para lograr el voto, el avance arrollador del "progreso" que arrasa la selva, aunque a veces la naturaleza toma su venganza...Junto a esa visión de los real, a través de Ázaro accedemos a todo el mundo espiritual que rodea la vida cotidiana africana, los tabúes, el recurso a explicaciones a cual más exotérica para explicar determinados hechos, los personajes que viven de encantamientos y sobreviven con amenazas,y la lucha del propio niño contra los que le reclaman desde el otro mundo, que constantemente le tienen trampas para llevárselo.
Entre los personajes destaca madame Koto, una mujer de la que se dice que tiene más de doscientos años, que regenta un bar que pronto convierte en prostíbulo, que se suma al partido de los ricos, y que mantiene su propio pulso con el mundo de los espíritus. El padre de Ázaro, un perdedor que se resiste a serlo, pendenciero, aprendiz de boxeador y político y cargador en el mercado, porque hay que sobrevivir. Y sobre todo la madre de Ázaro, la única que parece tener los pies en el suelo, la que busca soluciones prácticas, la que logra retener al niño cuando parece a punto de irse con los espíritus, la que calma al marido irritable y fabulador, la que cada día, dejando a un lado las flaquezas, sale a mercadear para llevar un bocado a la mesa.
Es una novela intensísima, donde la parte espiritural, la de las leyendas y tradiciones, domina claramente sobre la crónica real de un país africano sumido en las contradicciones propias del fin de la etapa colonial. A veces confunde tanta mezcla de realidad y ensoñación, pero conviene tener siempre presente que Africa es otra cosa y hay que entrar para intentar entender.

martes, 12 de enero de 2010

NO HAY BESTIA TAN FEROZ

Hay algo en Carlos Boyero, crítico de cine del diario El País que me fascina. No sé si es su impertinencia crónica, o la sinceridad de unas críticas bien armadas, aunque casi nunca coincida con sus impresiones. Pero uno pica. Fue su recomendación en el suplemento literario Babelia la que me llevó a hacerme con NO HAY BESTIA TAN FEROZ, primera novela de Edward Bunker, escritor hecho a si mismo en largos períodos carcelarios, un chico malo que también hizo sus pinitos en el cine y que se ha convertido en una referencia de primera línea en la novela negra norteamericana. La verdad es que tengo bastante abandonada la novela negra, tras un período de consumo compulsivo, pero el que el extremista Boyero recomendara esta era garantía de que no iba a dejarme indiferente. Y así fue.
Bunker debe haber volcado muchas de sus vivencias en el retrato de Max Dembo, personaje central de la novela, que, en primera persona, irá contando su salida de prisión, en libertad condicional, su meditada decisión de iniciar una nueva vida alejada del crimen y las circunstancias que le vuelven a conducir a esa vida, convencido de que no tiene alternativa y decidido a vengarse de una sociedad y un sistema judicial que le dan la espalda. Aparentemente hay mucho de autobiográfico en esta novela, ya que Dembo, al igual que Bunker, es un lector voraz en prisión, y utilizará la escritura para verter su amargura y su crítica feroz a un sistema que no está pensado para la reinserción, sino que condena al reo a volver una y otra vez al crimen. La novela, y sobre todo la parte final, suena a venganza, aunque sea literaria, contra todo ese estado de cosas, aunque deja entre bambalinas la sensación de que además del problema social hay un problema personal del preso liberado, y es que en el fondo aspira a retornar a la cárcel, el lugar donde se siente más seguro frente a un mundo que cada vez entiende menos.
La novela está escrita con un lenguaje muy directo, muy visual, y, a veces muy crudo, y fue base de la película LIBERTAD CONDICIONAL, en la que Dustin Hoffman daba vida a Dembo. En todo caso estamos ante un texto imprescindible para todo amante de la novela negra y fuera, al menos para mí, de la lista de autores habituales en el género.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

VÍA REVOLUCIONARIA

Tuve que llegar casi a la mitad de la novela, para recordar que lo que estaba leyendo no me sonaba por casualidad, sino que era una historia más completa, con más pegada, de otra que había visto en el cine. Al final todo encajó: Revolutionary Road de Sam Mendes; una película con Di Caprio y Kate Winslet que no estaba mal, pero que, conocido el original, quedaba lejos de la historia que había escrito bastantes años antes Richard Yates. Y es que la novela es de una enorme profundidad, es una operación a corazón abierto difícilmente transmisible a través de otras vías que no sea el encuentro del lector con el texto y las proyecciones de la imaginación.
Fue "Vía Revolucionaria" la primera novela del inquieto Yates, literato y periodista norteamericano de vida intensa que no le impidió pararse y detectar los males profundos arraigados en una sociedad estadounidense que gusta de las apariencias y esconde, tras el cartón piedra, mil y un dramas e insatisfacciones. Y es que la novela va de eso, de vidas que caen en picado por el tedio y la insatisfacción, por el conformismo que les impone la sociedad del bienestar, por la trampa que suponen los apacibles suburbios, con sus blancas casas con jardín, tras las que se viven silencios, incomprensiones, frustraciones, y entierros de aspiraciones propias y compartidas.
Yates hace una profunda disecciónn de la pareja Frank y April Wheeler, empeñados,a nivel teórico, en ser distintos a los demás, mientras las circunstancias y el entorno les van atrapando poco a poco y van derribando unos sueños que pronto se tornan inalcanzables o quiméricos.El American Way of Life acaba en esta novela muy malparado y probablemente de forma injusta. Pero es bueno que alguien nos recuerde, aunque sea desde un argumento situado en los cincuenta del pasado siglo, que seguimos reproduciendo los mismos o parecidos casos de aislamiento y de incomunicación, que, para no renunciar a la comodidad que nos brinda la sociedad, dejamos a un lado valores e ideas y nos justificamos y atrincheramos en las debilidades.
En definitiva, un aldabonazo interesante para los que estamos instalados en la agradable sociedad occidental.

lunes, 7 de diciembre de 2009

CRÓNICAS MARCIANAS

He recuperado, en esta ocasión, un clásico del siglo XX, las Crónicas Marcianas de Ray Bradbury, colección de relatos que tienen en común la supuesta colonización de Marte a partir del año 2000. Es esta una obra precursora de la línea que Bradbury imprimiría a su obra, especialmente brillante cuando se torna especulativa, encuadrándose en la ciencia ficción, para denunciar al tiempo los errores que una y otra vez repetimos los habitantes de la Tierra. Es una crónica escrita tras el final de la Segunda Guerra Mundial, en la que aparecen muchos de los temores tan vigentes entonces, como el de una guerra atómica, y se recrea en la especulación tan en boga por aquel tiempo de buscar un lugar donde la humanidad, abocada a la catástrofe pueda encontrar un refugio. La única alternativa está en el espacio y Marte parece un buen destino para buscar esa otra oportunidad.
Vista a estas alturas la obra incluye un montón de ingenuidades, como la existencia de una civilización marciana o la previsión de unos avances tecnológicos que visto lo visto todavía nos quedan un poco lejos. Pero las Crónicas son sobre todo una excusa para reflexionar sobre la tozudez del ser humano en el error, como tropezamos una y otra vez en la misma piedra, como arruinamos lo diferente, lo distinto, por miedo. No estamos dispuestos a cambiar, por el contrario parecemos decididos a reproducir una y otra vez unas formas y modos que,visto desde la perspectiva de entonces, y quien sabe si desde la de ahora, sólo conducen a la autodestrucción.
Crónicas marcianas es una obra pesimista. Por ejemplo en el relato titulado "Aunque siga brillando la luna", que cuenta la llegada de una de las expediciones a Marte, el capitán asegura "No arruinaremos este planeta. Es demasiado grande y hermoso"...y el tripulante Spender le contesta "¿Cree usted que no?. Nosotros, los habitantes de la Tierra, tenemos un talento especial para arruinar las cosas grandes y hermosas".
Hay otro relato "Usher 2" que adelanta ya uno de los temas más destacados de su obra más conocida "Farenheit 451" donde un régimen totalitario, para mejorar el control de la población opta por la quema de libros. En este relato, magnífico, un rebelde reconstruye en Marte, aunque sea de forma efímera, una casa donde revive a personajes de algunos de los libros quemados, sabiendo que juega contra el tiempo y que más temprano que tarde la mano inquisidora arrasará su obra.
En definitiva Crónicas Marcianas recopila unos relatos que, más allá de la ingenuidad y de la ciencia-ficción, reflexionan sobre el ser humano, sobre sus debilidades y temores, sobre la incapacidad para respetar lo diferente. Cada relato es como una pequeña bomba de profundidad que nos obliga a mirar lo que menos nos gusta de nosotros mismo. En fin, deslumbrante.