"Tiene todo el tiempo del mundo.¿Ah, si?.Si. ¿Hasta cuando?. Hasta que ocurra algo. ¿Qué puede ocurrir?. Ay, si lo supiéramos". Este diálogo, que se repite varias veces, en el relato "Todo el tiempo del mundo" que da título a esta colección de relatos, da una idea de la profundidad de las reflexiones que nos presenta Doctorow en este libro. Es una recopilación de trece relatos, publicados por separado, la mayoría en The New Yorker, todos y cada uno empeñados en explorar nuevas formas literarias y nuevas formas de presentar las voces de personajes que, por distintas razones, se salen de la normalidad establecida. Son personajes peculiares, en épocas distintas, pero todos muy norteamericanos y en escenarios muy de ese país. Así seguimos las peripecias de un hombre que, un día, al regresar a casa del trabajo, decide abandonar a su mujer e hijos pero lo hace instalándose en el desván del garaje anexo a su casa, para así seguir sabiendo de sus vidas; vemos, a través de los ojos de una chica, las maniobras de una madre, una especie de viuda negra, no solo para sobrevivir sino para llevar la mejor de las vidas posibles; conocemos el crecimiento de una secta, desde dentro, surgida por las revelaciones de las que es portador un mecánico que sobrevivió milagrosamente a un tornado; asistimos a la lucha de una joven, casada casi en la adolescencia, por reconstruir una y otra vez una vida empeñada en darle palos; conocemos los problemas de conciencia de un joven que deba falsificar cartas de su padre muerto para hacer creer a su abuela que sigue vivo; o la alteración que sufre la vida de un matrimonio cuando a la puerta de la casa ven un coche aparcado con un tipo que vivió en su casa y que ha hecho un extraño peregrinaje de regreso.
Todos y cada uno de los relatos tienen un atractivo especial y muestran la extraordinaria habilidad de Doctorow para acercarnos, utilizando distintos tipos de voces, una realidad cotidiana y a la vez extraña que solo puede dibujar un habilísimo observador de la sociedad.
Datos personales
- antonio alonso
- GIJÓN/XIXÓN, ASTURIAS
- Un lector por libre. Leo lo que me apetece en cada momento, lo que encuentro, por ejemplo rebuscando en la biblioteca pública, o cualquier título que me llame la atención en una librería. No soy metódico, me dejo influir, qué remedio, por lo que va saliendo, pero guardo un mínimo espíritu anárquico para que no todo sea al dictado. Este blog no pretende ser guía para nadie, ni una recopilación de críticas. Sólo reseñas de lo que cae en mis manos.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
martes, 23 de octubre de 2012
CASA DE VERANO CON PISCINA
No había leído nada de Herman Koch. Ni siquiera su renombrada "La cena" de la que se preparan series y películas. Por eso para mi ha sido casi una revelación acercarme a esta novela, elegida un tanto al azar. Lo que más me ha llamado la atención, el aparente distanciamiento del autor de sus personajes, y el cinismo del que hacen gala buena parte de ellos. El protagonista es un médico con consulta selecta en Amsterdam, que se demora en la atención a sus pacientes no tanto por atención médica como por darse importancia. De hecho durante las consultas apenas les hace caso y mientras le cuentan sus dolencias, su cabeza intenta evadirse y vuela por ahí sin hacerles ni caso. No hay empatía con los pacientes, más bien desprecio. Hace lo justo para conservarlos y a algunos les engaña sin escrúpulo alguno. Visto desde fuera es un médico triunfador, al que acuden gentes del arte y la cultura, gente refinada que, erróneamente, cree que por fin ha encontrado un médico que les escucha y entiende sus males. Uno de ellos es Ralph Meier, un conocido actor empeñado en llevar más allá de la relación médico-paciente la relación hasta convertirla en amistad. Asi ellos y sus respectivas familias acaban juntos de vacaciones en una casa con piscina en la costa, se supone que en el sur de Europa. Allí coincidirán con un director de cine mayor y su novia, casi adolescente, en lo que parece un guiño a Polanski. Y es en esa convivencia donde saldrán a flote todos los demonios de esa clase burguesa en la que tan bien bucea Koch.Una cierta falsedad en las relaciones, coqueteos poco disimulados,, acciones y pasiones fronterizas con la pederastia, bajos instintos, las complicaciones de las relaciones padres-hijos adolescentes. Un episodio dramático pondrá todo patas arriba y llevará al médico a tomar decisiones impropias de su juramente hipocrático, que ejecuta con una frialdad cínica que parece justificarlo todo. La novela empieza suave y va ganando trazos cada vez más fuertes de thriller, atrapándote en todo momento. Un autor a tener muy en cuenta.
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Herman Kock
CONFESIONES DE UNA MÁSCARA
Yukio Mishima escribió esta obra en 1949. Acababa de licenciarse en la universidad y supuso su primer gran éxito literario. Es también una novela llena de contenidos autobiográficos, a la que el autor trasladó muchos de sus miedos adolescentes y algunas de las obsesiones que le perseguirían toda la vida. Para ello eligió una narración en primera persona. Un niño, primero, que se cría ultraprotegido por su abuela, un tanto distanciado de sus hermanos, con muchos problemas de salud, pero que va sobreviviendo en la escuela a base de imitar a otros. Es en el colegio donde descubre sus primeras inclinaciones homosexuales, que intenta sublimar, aunque en realidad le conducen a sueños que parecen más bien prácticas sadomasoquistas. Se enamora de un compañero, uno de esos ejemplares todo fuerza física y un punto macarra, que no se entera de la adoración que siente por él. Un episodio que pasa y que con el paso de los cursos y la llegada a la universidad toma otros derroteros. Estalla la guerra, es alistado y poco después declarado inútil y en la retaguardia comienza una extraña relación con la hermana de un amigo, a la que se agarra como forma de autoconvencerse de que es "normal". Estamos ante el Mishima más íntimo, que detalla sus emociones, se recrea con la belleza y formas de violencia imaginarias, y se plantea la muerte como salida a un mundo en el que le resulta muy difícil vivir. Una novela muy interesante en la que ya aparecen todos los demonios que aparecerán en la obra posterior y profundas reflexiones sobre patriotismo y supervivencia perfectamente reconocibles. Una obra que no está desfasada en absoluto.
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Yukio Mishima
jueves, 4 de octubre de 2012
HA DEJADO DE LLOVER
Cuatro historias contiene este libro de Andrés Barba. Una vuelta de tuerca más a las complicadas relaciones personales, a la soledad, a la incompresión, a la madurez. El primero,"Paternidad", cuenta como afronta un joven músico la llegada de un hijo no buscado, en una relación poco sólida y el cambio vital que le supone, la necesidad de acercarse a un niño que va creciendo y al que ve como un extraño. "Astucia"se centra en la extraña relación entre una hija y su madre, ya mayor, inaguantable y que vive sola en su casa del centro, dependiendo de ella, sin valorarla, y de la chica de turno que la aguanta lo que puede; a la historia nos acercamos hacia la versión de esa hija que pronto quedará fascinada por una joven sudamericana que entra a cuidar a su madre; el texto sirve para repasar la frialdad de la relación con su madre, su empeño en hacer méritos frente a su hermana, Raquel, la favorita, y su necesidad de reconocerse como parte de una familia en la que no acaba de sentirse bien. El tercer relato, "Fidelidad" , narra el shock que le produce a una joven el conocer la aventura extraconyugal de su padre, mientras ella explora su relación con su primer novio. "Compras" es quizá el más amargo de los textos, una relación de amor-odio entre una hija y su madre, que siempre le exigió que la llamara por su nombre, que no se veían desde hacía cuatro años durante el funeral de su padre. Es interesante este acercamiento de Andrés Barba a estos personajes de ciudad, tan de nuestros días. Es una escritura además cargada de poesía y muy esmerada. Le da cierta altura y le confirma como un buen narrador en castellano.
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Ha dejado de llover
EL CLUB DEL AMANECER
Vuelvo sobre Don Winslow, autor prolífico donde los haya y maestro en construir thrillers de esquema clásico, pero con un toque muy personal y bien escritor. Esta entrega, "El club del amanecer" tiene una factura impecable, una estructura muy reconocible y una dinámica atrapadora que, por momentos, deja sin respiración. Esbozar el argumento es retratar lugares comunes y no hace justicia al nivel de la novela, pero está bien tenerlo claro. Es una narración para entretener y no hay que buscarle más patas al gato. Los protagonistas son un grupo de surferos, en las playas californianas de San Diego que han formado una especie de club para eso, para surfear, dejando por un rato sus agitadas o aburridas vidas profesionales, para dejar las mentes lo más en blanco posible.El protagonista, Boone Daniels, es un ex-policía que va de detective privado a ratos, que tiene un fracaso en el pasado que no puede olvidar, y que vive al día volcado sobre todo en su pasión, el mar. junto a él están un policia en activo, un chaval que tiene doce dedos en los pies, un socorrista que cumple todos los tópicos pero que mira con angustia como se va haciendo mayor, una chica que está esperando la ola de su vida, un samoano que trapichea por aquí y por allí....Están a la espera de la gran marea, en la que la chica, Sunny, quiere consagrarse como surfista internacional. Todos esperan el gran momento con ansiedad. A Boone se le tuercen los planes cuando recibe un encargo para localizar a una estriper, testigo clave en el incendio de un almacen, intencionado para cobrar el seguro. La búsqueda de la testigo dejará al descubierto los trapos sucios del propietario de varios clubes de estriptis y una brutal red de tráfico de niñas para la prostitución. Ya digo que el esquema parece manido, pero está muy bien encajado, narrado con mucho ritmo y diseñado para atrapar desde la primera línea. No trasciende, pero entretiene.
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El club del amanecer
lunes, 24 de septiembre de 2012
RESCATE
El escritor australiano David Malouf publicó por primera vez esta novela hace tres años, tirando de un recuerdo de infancia, cuando en su Brisbane natal, en plana guerra mundial, su profesora les leyó un fragmento de la Ilíada, el que hace referencia a la guerra de Troya. Aquella primera lectura le llevó a escribir dos poemas sobre la guerra y a esta novela que se centra en un episodio muy concreto de la historia de Troya, el del rescate del cuerpo de Héctor por su padre, el rey Príamo. Héctor había dado muerte a Patroclo, amigo y amante de Aquiles, y este a su vez había matado a Héctor y manifestaba su duelo arrastrando furioso el cadaver, ante las murallas de Troya, durante once días consecutivos. Una escena insoportable para los troyanos, pero sobre todo para su padre, el rey Príamo, que decide, acompañado por un carretero, acercarse al campamento griego y entregar a Aquiles el tesoro de la ciudad a cambio del cuerpo del hijo. No desvelo nada porque la historia es más que conocida. Lo que Malouf hace es una profunda incursión en los sentimientos tan contrapuestos de Aquiles y Príamos, en sus sensaciones más íntimas, en sus temores y debilidades y en sus apuestas heróicas casi enloquecidas. Es un relanto emocionante, atrapador, una vuelta de tuerca distinta a un episodio tan conocido, que antepone lo personal a una guerra que será devastadora para Troya, pero también para los griegos asediantes, alejados durante tantos años de sus hogares. Una magnífica historia, una narración llena de poesía.
miércoles, 12 de septiembre de 2012
KITCHEN
Un regalo del amigo Jaime, me devuelve a la literatura japonesa y a una autora, Banana Yoshimoto, de la que ya había leído un libro de relatos y, que en su momento, califiqué de ñoña. Siempre atiendo las recomendaciones y, por supuesto, los regalos literarios, aunque tenga razones previas para mirarlos con cierto recelo. Y más cuando leo que esta es una de sus primeras obras, anterior a la que había leído y, por tanto, probablemente más naif. Y, en cierto modo, así es. Kitchen, que da nombre a la obra, es el primero de los tres relatos, en el que se nos presenta a una joven, Mikage, que tiene que enfrentarse sola al mundo tras la muerte de su abuela. Se refugia en los espacios y las cosas más cercanas para sobrellevar la pérdida y uno de los lugares donde se siente más cómoda es la cocina, porque el ruido de la nevera le hace compañía. La saca de ese encierro un joven, Yuichi, que trabaja en una floristería, que conocía a su abuela y que la invita a trasladarse a su casa donde vive con su madre, Eriko, en realidad su padre que se ha transformado en mujer tras la muerte de su esposa. Con esos mimbres Banana Yoshimoto profundiza en la soledad, la amistad, la solidaridad, el valor de las pequeñas cosas y de los momentos cuanto más simples mejor, para disfrazar la burbuja en la que voluntariamente se introduce alguien que quiere huir de una realidad a la que quiere esquivar, a la que no quiere enfrentarse. El segundo relato, "Luna llena", es una suerte de continuación del anterior, como si quisiera arreglar el desaguisado y que deja perlas como esta "la felicidad es vivir sintiendo, lo menos posible, que el hombre, en realidad, está solo". Y hay un tercero,"Moonlight shadow", donde la muerte y la soledad vuelven a adquirir el máximo protagonismo, también azotando a unos jóvenes que se quedan desconcertados y que a falta de asumir su pérdida hasta ven a sus queridos muertos.
No está mal. Son narraciones muy intimistas, muy cercanas, a veces emocionantes y otras rozando una ñoñería que, por abundante, resulta empalagosa. Al menos para mi gusto. Todo depende del momento en que se lea. En todo caso no está mal echarle un vistazo. A fin de cuentas es Japón en estado puro.
No está mal. Son narraciones muy intimistas, muy cercanas, a veces emocionantes y otras rozando una ñoñería que, por abundante, resulta empalagosa. Al menos para mi gusto. Todo depende del momento en que se lea. En todo caso no está mal echarle un vistazo. A fin de cuentas es Japón en estado puro.
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