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GIJÓN/XIXÓN, ASTURIAS
Un lector por libre. Leo lo que me apetece en cada momento, lo que encuentro, por ejemplo rebuscando en la biblioteca pública, o cualquier título que me llame la atención en una librería. No soy metódico, me dejo influir, qué remedio, por lo que va saliendo, pero guardo un mínimo espíritu anárquico para que no todo sea al dictado. Este blog no pretende ser guía para nadie, ni una recopilación de críticas. Sólo reseñas de lo que cae en mis manos.

martes, 15 de enero de 2013

HACIA UNA MONTAÑA EN EL TÍBET

Colin Thubron, un muy conocido escritor de viajes británico, autor de "En Siberia" o "En el corazón perdido de Asia, presenta en esta ocasión un duro y esforzado viaje a uno de los puntos sagrados de Tíbet, la montaña de Kailash, sagrada tanto para budistas como para creyentes de otras religionas como la antigua bon, predominante en la zona antes de la llegada del budismo. Lo que Colin Thubron nos trae no es un simple viaje a tan exótico lugar, ni un pormenorizado, que si, relato de las penalidades para llegar a tan singular monte, sino que es también un viaje introspectivo, una aventura para superar tragedias personales como la muerte de sus padres o la desaparición de una hermana en una avalancha en los Alpes que le mantuvo alejado de las montañas durante muchos años. Pero más allá de esa búsqueda personal el libro constituye, sobre todo, un ejercicio de explicación para que los occidentales intentemos entender la razón última que mueve a miles de personas a pasar todo tipo de penalidades para acercarse a esta montaña sagrada, y realizar la circunvalación, siempre en el sentido de las agujas del reloj, que les aliviará de sus pecados y facilitará su reencarnación en una vida mejor.El monte Kailash es para el budismo y para los bon, un lugar mítico, donde habitan todas las divinidades y demonios de la imaginería de sus religiones. Es además en el punto en el que nacen algunos de los ríos más largos de Asia, como el Indo y el Brahmaputra, y sus lagos, que se encuentran entre los más elevados del mundo, son lugares soñados de purificación por millones de personas. Colin Thubron además de ponernos al día de todas las deidades, cultos, creencias y supersticiones que encuentra a lo largo del camino hacia el Kailash nos pinta un detallado relato de la vida en las regiones que atraviesa, donde se sobrevive al día y donde la bota china sigue machacando las  ancestrales costumbres y ritos tibetanos. Un control policial que las gentes de la zona soportan con una sonrisa que puede probablemente más que cualquier otro tipo de revuelta. Dan ganas, por un lado de ir hasta el Kailash, pero las penalidades del viaje y el férreo  y arbitrario control chino lo desaconcejan. En todo caso, siempre nos queda este viaje a través de los ojos de Thubron.

jueves, 20 de diciembre de 2012

LA GRAN CASA

Nicole Krauss eligió el título "La gran casa" de una referencia en el Libro de los Reyes, y tras leer sobre un historiador que quiso documentar al máximo todo lo referente a la Jerusalén previa a su destrucción en el siglo I. Tiene mucho de simbólico y pretende agrupar las infinitas partes que constituyen la memoria judía, la herencia  como forma de supervivencia al incendio de Jerusalén y a la diáspora del pueblo judío. Y es que esta novela va sobre todo de judíos, de almas atormentadas por motivos distintos, entre ellos el de cómo enfrentarse a la muerte cuando su religión no tiene prevista una respuesta para el después. El nexo de las tres historias que cuenta es un viejo escritorio,un auténtico mamotreto, que en distintos momentos está en manos de cada uno de ellos. Así hay una escritora neoyorquina que recibe por casualidad ese mueble, entregado por un joven poeta chileno que luego se contará entre los desaparecidos durante la dictadura de Pinochet; hay un hombre en Londres que se pasará toda su vida intentando comprender a su mujer, hermética donde las haya, que esconde cosas de su pasado, y que también se pasa muchas horas delante de ese escritorio; y también en Londres, aunque pasan temporadas en Jerusalén, Budapest y otras ciudades, viven dos hermanos cuyo padre es un conocido anticuario especializado en recuperar muebles confiscados por los nazis; tiene como obsesión rescatar todos los muebles de sus padres, confiscados, vendidos y dispersados por los nazis antes de matarlos, para reconstruir la casa de su infancia hasta el último detalle; los dos hermanos son por sí mismos un cuadro, viven prácticamente aislados del exterior y teniendo casi como única guía a ese padre trotamundos. La novela es de una gran belleza narrativa; profundiza al máximo en los sentimientos y el estado interior de los personajes; dibuja hábilmente los puntos de conexión entre los protagonistas; y se permite alguna excentricidad, como insinuar que el escritorio pudo pertenecer a García Lorca. Magnífica novela para sumergirse en los sentimientos, los miedos y las esperanzas de unos personajes que no son corrientes pero que tampoco resultan tan lejanos.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

LOS NADADORES

Si hay una palabra que pueda definir a esta novela es inquietante. Joaquín Pérez Azaústre se lanza, sin paracaídas, en el sentido de que deja la historia abierta al final, a una profunda reflexión sobre la soledad, la pérdida y hasta una cierta deshumanización de la sociedad contemporánea. Y todo partiendo de la casi obsesiva costumbre del protagonista, Jonás, por acudir cada mediodía a nadar. Lo hace además en una piscina que le pilla en la otra punta de la ciudad, pero muy cerca de la casa en la que convivía hasta hace poco con Ada, la novia que le abandonó. Combate ese abandono con la natación, algo de alcohol y la compañía de su amigo más íntimo, Sergio, que parece ser su otra cara, el tipo al que casi todo le sale bien. Esta historia, en apariencia de andar por casa, se va complicando a medida que se van produciendo desapariciones alrededor del protagonista. La primera la de su madre, a la que apenas veía desde que sus padres se separaron. Es su padre el que da la alerta que llevará a Jonás a un viaje de regreso al que fue su hogar de infancia, donde todo aparenta normalidad salvo por la ausencia de la madre. Pero esas desapariciones van en aumento y empiezan a rodearle en todos los ámbitos de su vida, el profesional, el de las amistades, el de los vecinos... Pérez Azaústre introduce esa pincelada de ciencia-ficción, inexplicable, para reforzar esa sensación de soledad creciente que nos atenaza en las sociedades modernas y esa indiferencia casi generalizada ante lo que ocurre a nuestro alrededor. Es una novela intensa, interesante e imprescindible dentro de la narrativa española actual.

TODO EL TIEMPO DEL MUNDO

"Tiene todo el tiempo del mundo.¿Ah, si?.Si. ¿Hasta cuando?. Hasta que ocurra algo. ¿Qué puede ocurrir?. Ay, si lo supiéramos". Este diálogo, que se repite varias veces, en el relato "Todo el tiempo del mundo" que da título a esta colección de relatos, da una idea de la profundidad de las reflexiones que nos presenta Doctorow en este libro. Es una recopilación de trece relatos, publicados por separado, la mayoría en The New Yorker, todos y cada uno empeñados en explorar nuevas formas literarias y nuevas formas de presentar las voces de personajes que, por distintas razones, se salen de la normalidad establecida. Son personajes peculiares, en épocas distintas, pero todos muy norteamericanos y en escenarios muy de ese país. Así seguimos las peripecias de un hombre que, un día, al regresar a casa del trabajo, decide abandonar a su mujer e hijos pero lo hace instalándose en el desván del garaje anexo a su casa, para así seguir sabiendo de sus vidas; vemos, a través de los ojos de una chica, las maniobras de una madre, una especie de viuda negra, no solo para sobrevivir sino para llevar la mejor de las vidas posibles; conocemos el crecimiento de una secta, desde dentro, surgida por las revelaciones de las que es portador un mecánico que sobrevivió milagrosamente a un tornado; asistimos a la lucha de una joven, casada casi en la adolescencia, por reconstruir una y otra vez una vida empeñada en darle palos; conocemos los problemas de conciencia de un joven que deba falsificar cartas de su padre muerto para hacer creer a su abuela que sigue vivo; o la alteración que sufre la vida de un matrimonio cuando a la puerta de la casa ven un coche aparcado con un tipo que vivió en su casa y que ha hecho un extraño peregrinaje de regreso.
Todos y cada uno de los relatos tienen un atractivo especial y muestran la extraordinaria habilidad de Doctorow para acercarnos, utilizando distintos tipos de voces, una realidad cotidiana y a la vez extraña que solo puede dibujar un habilísimo observador de la sociedad.

martes, 23 de octubre de 2012

CASA DE VERANO CON PISCINA

No había leído nada de Herman Koch. Ni siquiera su renombrada "La cena" de la que se preparan series y películas. Por eso para mi ha sido casi una revelación acercarme a esta novela, elegida un tanto al azar. Lo que más me ha llamado la atención, el aparente distanciamiento del autor de sus personajes, y el cinismo del que hacen gala buena parte de ellos. El protagonista es un médico con consulta selecta en Amsterdam, que se demora en la atención a sus pacientes no tanto por atención médica como por darse importancia. De hecho durante las consultas apenas les hace caso y mientras le cuentan sus dolencias, su cabeza intenta evadirse y vuela por ahí sin hacerles ni caso. No hay empatía con los pacientes, más bien desprecio. Hace lo justo para conservarlos y a algunos les engaña sin escrúpulo alguno. Visto desde fuera es un médico triunfador, al que acuden gentes del arte y la cultura, gente refinada que, erróneamente, cree que por fin ha encontrado un médico que les escucha y entiende sus males. Uno de ellos es Ralph Meier, un conocido actor empeñado en llevar más allá de la relación médico-paciente la relación hasta convertirla en amistad. Asi ellos y sus respectivas familias acaban juntos de vacaciones en una casa con piscina en la costa, se supone que en el sur de Europa. Allí coincidirán con un director de cine mayor y su novia, casi adolescente, en lo que parece un guiño a Polanski. Y es en esa convivencia donde saldrán a flote todos los demonios de esa clase burguesa en la que tan bien bucea Koch.Una cierta falsedad en las relaciones, coqueteos poco disimulados,, acciones y pasiones fronterizas con la pederastia, bajos instintos, las complicaciones de las relaciones padres-hijos adolescentes. Un episodio dramático pondrá todo patas arriba y llevará al médico a tomar decisiones impropias de su juramente hipocrático, que ejecuta con una frialdad cínica que parece justificarlo todo. La novela empieza suave y va ganando trazos cada vez más fuertes de thriller, atrapándote en todo momento. Un autor a tener muy en cuenta.

CONFESIONES DE UNA MÁSCARA

Yukio Mishima escribió esta obra en 1949. Acababa de licenciarse en la universidad y supuso su primer gran éxito literario. Es también una novela llena de contenidos autobiográficos, a la que el autor trasladó muchos de sus miedos adolescentes y algunas de las obsesiones que le perseguirían toda la vida. Para ello eligió una narración en primera persona. Un niño, primero, que se cría ultraprotegido por su abuela, un tanto distanciado de sus hermanos, con muchos problemas de salud, pero que va sobreviviendo en la escuela a base de imitar a otros. Es en el colegio donde descubre sus primeras inclinaciones homosexuales, que intenta sublimar, aunque en realidad le conducen a sueños que parecen más bien prácticas sadomasoquistas. Se enamora de un compañero, uno de esos ejemplares todo fuerza física y un punto macarra, que no se entera de la adoración que siente por él. Un episodio que pasa y que con el paso de los cursos y la llegada a la universidad toma otros derroteros. Estalla la guerra, es alistado y poco después declarado inútil y en la retaguardia comienza una extraña relación con la hermana de un amigo, a la que se agarra como forma de autoconvencerse de que es "normal". Estamos ante el Mishima más íntimo, que detalla sus emociones, se recrea con la belleza y formas de violencia imaginarias, y se plantea la muerte como salida a un mundo en el que le resulta muy difícil vivir. Una novela muy interesante en la que ya aparecen todos los demonios que aparecerán en la obra posterior y profundas reflexiones sobre patriotismo y supervivencia perfectamente reconocibles. Una obra que no está desfasada en absoluto.

jueves, 4 de octubre de 2012

HA DEJADO DE LLOVER

Cuatro historias contiene este libro de Andrés Barba. Una vuelta de tuerca más a las complicadas relaciones personales, a la soledad, a la incompresión, a la madurez. El primero,"Paternidad", cuenta como afronta un joven músico la llegada de un hijo no buscado, en una relación poco sólida y el cambio vital que le supone, la necesidad de acercarse a un niño que va creciendo y al que ve como un extraño. "Astucia"se centra en la extraña relación entre una hija y su madre, ya mayor, inaguantable y que vive sola en su casa del centro, dependiendo de ella, sin valorarla, y de la chica de turno que la aguanta lo que puede; a la historia nos acercamos hacia la versión de esa hija que pronto quedará fascinada por una joven sudamericana que entra a cuidar a su madre; el texto sirve para repasar la frialdad de la relación con su madre, su empeño en hacer méritos frente a su hermana, Raquel, la favorita, y su necesidad de reconocerse como parte de una familia en la que no acaba de sentirse bien. El tercer relato, "Fidelidad" , narra el shock que le produce a una joven el conocer la aventura extraconyugal de su padre, mientras ella explora su relación con su primer novio. "Compras" es quizá el más amargo de los textos, una relación de amor-odio entre una hija y su madre, que siempre le exigió que la llamara por su nombre, que no se veían desde hacía cuatro años durante el funeral de su padre. Es interesante este acercamiento de Andrés Barba a estos personajes de ciudad, tan de nuestros días. Es una escritura además cargada de poesía y muy esmerada. Le da cierta altura y le confirma como un buen narrador en castellano.