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GIJÓN/XIXÓN, ASTURIAS
Un lector por libre. Leo lo que me apetece en cada momento, lo que encuentro, por ejemplo rebuscando en la biblioteca pública, o cualquier título que me llame la atención en una librería. No soy metódico, me dejo influir, qué remedio, por lo que va saliendo, pero guardo un mínimo espíritu anárquico para que no todo sea al dictado. Este blog no pretende ser guía para nadie, ni una recopilación de críticas. Sólo reseñas de lo que cae en mis manos.

jueves, 28 de agosto de 2008

EL LADO OSCURO DEL AMOR


Rafik Schami es un escritor sirio, exiliado en Alemania, químico de titulación y literato de profesión. Es uno de esos nombres casi desconocidos en España, pero que vende cientos de miles de ejemplares en otros muchos países. "El lado oscuro del amor", una novela de ochocientas páginas, supuso su consagración y le valió todo tipo de reconocimientos.Yo llego tarde, como siempre, pero me considero afortunado por haber tenido acceso a ella. Schami es cristiano, por tanto perteneciente a una de esas minorías que durante siglos han convivido sin problemas en las sociedades mayoritariamente musulmanas de los países árabes. Pertenecía a la minoría cristiana asentada en Siria, que tuvo una poderosa influencia en los círculos del poder en distintos momentos de la historia de esa país. Hoy se ve sensiblemente reducida en número y poder. El que pertenezca a esa minoría no quita valor a la visión que nos ofrece de su país y que nos sirve para superar la enorme cantidad de prejuicios que muchos tenemos sobre las sociedades árabes. "El lado oscuro del amor" es un enorme fresco de la historia siria, desde la ocupación Otomana o francesa a los fallidos intentos de autogobierno o la sucesión de dictaduras. Es bueno conocer la historia contada desde dentro porque nos ayuda a conocer toda la gama de gríses de una sociedad que tendemos a bendecir o demonizar y más si es musulmana.
Es interesantísima la descripción que hace del papel de las minorías, pero también su visión de la sociedad musulmana desde dentro, el como las relaciones entre estas y la mayoritaria suelen ser mucho más fluidas de lo que creemos. El libro es apasionante tanto en su letra grande como en la pequeña para acercarnos a Siria y por extensión a otros países árabes en el día a día. Lo que menos me ha gustado es que todo ese esfuerzo se haga en torno a un eje narrativo, una larga historia de amor, en principio condenada al fracaso, que recuerda demasiado a la de Romeo y Julieta, ya que pivota sobre el enfrentamiento a muerte de dos familias, los Mushtak, católicos, y los Shahin, ortodoxos. En todo caso una buena excusa para conocer al detalle las artimañas y crueldades de ambas comunidades, el poder de los ricos sobre los que no lo son, las atrocidades en los seminarios católicos, las arbitrariedades del poder, la terrible mano de la policia política, el horror de los campos de concentración, los primeros enfrentamientos con Israel. En fin, absolutamente recomendable y muy muy facilita de leer.

miércoles, 16 de julio de 2008

EL JUEGO DEL ANGEL


Confieso que me he dejado llevar a un tiempo por el morbo y por la publicidad. Había leído en su día "La sombra del viento" y estaba a la espera, como muchos, de la nueva novela. A ver. Las primeras trescientas páginas las devoré casi de un tirón. Me reencontraba con el mejor Zafón y cada frase, salvada alguna falta de ortografía, era un auténtico placer. Pero algo empezó a ir mal desde entonces. Han pasado ya unas semanas y no sé exactamente el qué. Lo único que acierto es a recordar que en ese principio de la novela fue fácil sumergirse, entrar, creérselo. Pero los giros posteriores, ciertos personajes y el disparate final arruinaron una experiencia que prometía.
Tiene oficio. Claro que sí. Pero además de oficio hace falta alma, y la segunda parte de la novela me parece escrita desde el aburrimiento. Como intentando buscar vías llamativas, distintas, aunque se disfracen un poco de novela negra y otro poco de ciencia ficción. El problema, para mí, es que se hace , a cada página que se avanza, cada vez menos creible y tengo que decir que al final estaba pelín mosqueado.
Toda la primera parte de las vivencias de David Martín son realistas y creíbles, pero el personaje se va desmoronando. Quedan claro secundarios maravillosos como Sempere y su hijo. Personajes llenos de vida (también antes de que destroce su trayectoria) como Isabella, con toda su frescura y comicidad. En lo demás veo repeticiones de la novela anterior, personajes un tanto trasnochados y el delirante Corelli que, para mí, arruina por completo la historia, sobre todo en la parte final.
En fin, don Carlos, que, sin duda, venderá usted muchos ejemplares. No es que esté mal, pero lamento decir que esperaba bastante más. Por salvar algo, esa atmósfera de Barcelona que sabe retratar como pocos y que es a la vez amarga y entrañable. A ver si la próxima tiene más calidad y menos parafernalia. Amén.

martes, 17 de junio de 2008

ACCIÓN DE GRACIAS


Richard Ford cierra con esta "Acción de gracias" la trilogía que inició hace más de veinte años, y en la que creo que "El día de la Independencia" es la más completa. Ford nos presenta en este tocho de nuevo a Bascombe, ahora ya lleno de goteras, don un divorcio y un abandono a cuestas, unos hijos a los que no acaba de entender, instalado en una localidad costera de Nueva Jersey, y enfrentado ante el inico de la última etapa de su vida. Esa última realidad le ha estallado casi de un día para otro, o mejor el día que le diagnosticaron cáncer de próstata, lo que le empuja a un cierto ejercicio de introspección y a descubrir que empieza la cuesta abajo, imparable y sin final a la vista. Plantearse lo que ha sido su vida, ahora que está serenamente afincado como un agente inmobiliario al que le van muy bien las cosas, reconocer errores, luchar por enmendar algunos y aprender a disfrutar casi del momento porque lo que pueda venir está al llegar y no quieres que te pille en pelota picada. De ahí que incluso reflexiones sobre que deberían hacer sus hijos con sus restos cuando muera. La novela, más de setencientas páginas, describe, casi al minuto el día de Acción de Gracias y las dos jornada previstas. En tanta página, y con el lujo de detalles que caracteriza toda la obra de Ford, que es de lo que más me gusta, nos desribe esa América profunda y provinciana, llena de personajes y situaciones que a veces resultan incomprensibles para un europeo, pero que parecen reflejar la cotidianeidad de aquellos parajes. Hay algunos personajes que nos resultarían totalmentre increible, si otras tantas novelas y películas nos nos hubiesen informado ya de que existen.
Es en todo caso esta Acción de Gracias unaobra crepuscular, que no me ha sentado especialmente bvien, porque tengo muy reciente la lectura de Sale el espectro de Roth y ya se sabe que afrontar la decrepitud, el fin del ciclo vital, en definitiva la vejez, no es plato de gusto, aunque todos estemos abocadas a ella más tarde o mas temprano y de llegar, sentirnos afortunados. En fin, mgistral Ford, pero conviene vacunarse porque puede resultar un tanto deprimente.

TSUGUMI


Es esta una novela de corto recorrido. Se lee de un tirón y en un ratito. Y es una delicia. No es sorprendente, resulta en muchas cosas muy cercana, muy familiar. No plantea ningún embrollo, no hay suspense,...hay sobre todo melancolía. El recurso a ese último verano en el que somos conscientes de que se cierra una etapa, en la que dejamos atrás la adolescencia y la primera jueventud y sabemos que ya nada será igual. Banana Yoshimoto, todo un fenómeno en su país y en algunos países europeos, y no tanto en España, aunque el fenómeno Haruki Murakami ha acelerado su promoción aquí, y para bien. La prota, María, se va a Tokio, a vivir con su familia por fin reunida. Vuelve durante el verano a un pequeño pueblo costero en el que ha vivido hasta entonces con su madre. Y saboreará esos días casi al minuto, apurando un dulce que sabe irrepetible, en la pensión Yamamoto, junto a sus tios, su insoportable y enfermiza prima Tsugumi, especimen caprichoso y cruel que se ligará al único joven interesante del pueblo. Pasan pocas cosas, pero es difícil apartarse de las páginas, porque tiene un fuerte poder de evocación que nos retrotrae a momentos personales muy parecidos. Y es que el mundo de la adolescencia, de los sentimientos, del desarraigo, es universal. Lo mismo en Japón, en México, en España.
Banana Yoshimoto, cuyo nombre real es Mahoko Yoshimoto, tiene ya una larga trayectoria como novelista. De hecho Tsugumi fue publicada en 1994 y ha tardado mucho en llegar a estos pagos. Dicen que otras novelas suyas como Sueño Profunto o Amrita, son también estupendas. Bueno, esta Tsugumi merece la pena si uno quiere sumergirs en un pasado seguramente no tan lejano y constatar que las pequeñas cosas, sin tracas ni artificios, también tiene su historia, su interés. Absténganse los que consideren demasiado empalagoso dejarse mecer por vivencias emotivas e intesas propias de un tiempo en el que el cinismo todavía no había ganado el terreno suficiente para encorsetarnos.

martes, 3 de junio de 2008

NADAN DOS CHICOS

Diez años nada menos le llevó a Jamie O'Neill escribir este tocho, que en la versión castellana ocupa nada menos que 790 páginas. Todas merecidas, por cierto, para contar una historia de amor entre dos chavales en medio de la rebelión irlandesa en la Pascua de 1916. Una historia de amor que sirve de excusa para retratar la Irlanda ocupada, la Irlanda de la miseria, el hambre y el destino marcado desde Londres. Donde los curas, la iglesia católica, está en todas partes, también en la recuperación del espíritu patriótico de los sometidos irlandeses, con actitudes y modos reconocibles en los que mantenía el clero durante la dictadura franquista. Aunque centrada en la historia de iniciación entre Doyler y Jim, la novela tiene otras voces muy importantes que nos van retratando ese momento de la historia irlandesa, la división entre los que asumen la ocupación como algo natural y los que se rebelan hasta el punto de tomar las armas.
Dicen los críticos que es una de las obras mayores de la literatura irlandesa de todos los tiempos y que en ella son claramente visibles rastros de otros irlandeses universales como Joyce, O'Brien o Wilde. En todo caso es un magnífico documento sobre la realidad irlandesa de aquel tiempo y un fascinante ensayo sobre los sentimientos, todopoderosos a la hora de enfrentarse a lo que se les oponga, y un estupendo alegato en favor de la amistad. En un momento de la novela se lee que no hay más patriotismo que la amistad, y la defiende como la base de cualquier esfuerzo de superación y de liberación personal y colectiva. Más allá de los personajes centrales, no hay que perder de vista otros como el viejo Mac, el padre de Jim, héroe tragicómico al que se ve desbordado por los tiempos, o la fascinante Eva MacMurrough, de la vieja nobleza irlandesa, que pone una vela a dios y otra al diablo, y que apuesta al final por el bando de los rebeldes.
Estamos ante una novela casi de lectura obligatoria, por su calidad. O'Neill, durante muchos años celador en un psiquiátrico de Londres, ha dado lo mejor de sí en esta obra en la que, a pesar de su extensión, parece que no sobra nada....Absolutamente recomendable.

lunes, 26 de mayo de 2008

AMPLIACIÓN DEL CAMPO DE BATALLA

He recuperado esta primera novela de Michel Houllebecq por la buenísima impresión y poso que me dejó sus Partículas Elementales. Es esta una novela distinta, un tanto deprimente si uno no se encuentra en el campo de los triunfadores y una reflexión, sin distancia alguna, sobre las vidas anodinas que recorren-recorremos muchos en la sociedad actual. El protagonista es un informático que, con escasa convicción, parte de gira por Francia para contar las excelencias de la nueva tecnología, contratado por el ministerio de Agricultura francés. Nada va bien desde el principio, pero no porque no se crea el trabajo que tiene que hacer, sino por que está ya herido, sumido en la apatía, el desconsuelo, la desilusión, el desinterés por las cosas públicas y por las relaciones personales. Le acompaña Tisserand, un tipo feo entre los feos, virgen a sus años, y obsesionado con dejar de serlo cuando antes, pero consciente, cada día más, de su patética situación. La novela, desde el principio, anuncia que se trata de una caída en picado, de una bajada a los infiernos, cuando a uno apenas le quedan recursos para explicarse su vida en este mundo y recurre a tremendas fábulas protagonizadas por animales. Es una novela dura, sobre todo si no te pilla en un buen momento emocional, pero necesaria porque detrás de ese rumbo hacia la depresión podemos reconocer a muchas personas que tenemos alrededor. La desgana vital gana terreno página a página y el delirio empieza a imponerse en una vida cotidiana que transcurre además en las semanas previas e inmediatas a la Navidad. En fin, algunos críticos destacaron que se trata de una obra de humor negro. Yo diría que extremadamente negro. En todo caso, en la línea de calidad que siempre ofrece Michel Houellebecq.

jueves, 22 de mayo de 2008

CORTEJO DE SOMBRAS


Julián Rios, gallego, reconocido, cómo no, mucho más en el extranjero que en España, rescata una serie de relatos que escribió entre 1966 y 1968 y, sin retocarlos, como él mismo asegura, los entregó primero a su editor francés y han aparecido este año aquí. Los agrupa bajo el título "Cortejo de sombras", y los nueve relatos conforman en realidad una novela coral sobre Tamoga, un pueblo que se asoma al mar y a Portugal en una época tan sombría como la guerra civíl y la postguerra. Cada uno de los retratos se centra en un personaje, pero a través de él nos hacemos una idea muy completa de lo que es ese pueblo, el tétrico ambiente que lo marca todo, las venganzas y querellas que se mantienen en el fondo y los atropellos que se cometieron amparándose en una guerra civíl que como bien dice Julián Rios fue la excusa para ajustar viejos resentimientos.
El libro es un ratito, se lee casi de un tirón y está muy bien escrito. Otra cosa es el interés que pueda tener ese retrato ya un tanto manido de la España de los cuarenta, tan triste, tan plomiza, tan terrible. Julian Rios retrató en lo sesenta ese clima opresor y lo trasladó muy bien a esos relatos, cuya vigencia hoy es dudosa salvo para los que quieran conocer como fueron aquellos tiempos o los que, habiéndolos conocido aunque fuera de oídas, quieran recordarlos. No acabo de entender, sin embargo, por qué Julian Rios tardó tanto tiempo en publicarlos.