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GIJÓN/XIXÓN, ASTURIAS
Un lector por libre. Leo lo que me apetece en cada momento, lo que encuentro, por ejemplo rebuscando en la biblioteca pública, o cualquier título que me llame la atención en una librería. No soy metódico, me dejo influir, qué remedio, por lo que va saliendo, pero guardo un mínimo espíritu anárquico para que no todo sea al dictado. Este blog no pretende ser guía para nadie, ni una recopilación de críticas. Sólo reseñas de lo que cae en mis manos.

lunes, 1 de febrero de 2021

LOS ASQUEROSOS, de Santiago Lorenzo

  El título. por sí mismo, ya es lo suficientemente llamativo para darnos cuenta de que estamos ante una novela distinta, claramente provocativa y, de alguna forma, polémica.

Lo que nos plantea Santiago Lorenzo, son los bandazos imprevisibles y brutales que, de vez en cuando, nos sacude la vida, transformándola irremisiblemente y sin que podamos hacer otra cosa que dejarnos llevar, improvisando para sobrevivir. Nos encontramos así a Manuel, un joven cuya vida ha estado llena de carencias, que, por una vez, parece haber logrado encauzar su vida instalado en una habitación propia y con un trabajo, precarios, que le podría permitir lo que más anhela en su vida: socializar, hacer amigos, compartir, aunque sea unas horas, la vida con los demás.

Todo parece por fin encauzado, menos los imprevistos. Y es que un cruce casual, en su portal, con un antidisturbios, que acabará en choque, le pegaré un revolcón definitivo a su vida. Sin saber si lo ha herido o incluso matado, y llevado por el pánico, emprenderá una enloquecida huída, con la ayuda muy escasa pero imprescindible de su tío, que le llevará a un pueblo abandonado de Castilla, la gigantesca España vaciada, 

Su tío es, en esta novela, el narrador, el que nos va a ir detallando a deriva de Manuel, gracias a que habla todos los días con él por teléfono. y así asistimos a un aislamiento, por seguridad, cada vez más extremo, que provocará un cambio irreversible en Manuel, que desde entonces buscará en la soledad el camino opuesto a la socialización por la que tanto lucho.

Ese acostumbramiento a la nueva vida ocupará gran parte de la novela, junto a la repentina aparición en el pueblo de una familia, grande, que compra una casa para pasar los fines de semana, y a la que rehuye con todas sus fuerzas. Es en esta parte de la novela donde encontramos los momentos más hilarantes, por la crítica feroz que hace de unos personajes que nos resultan incluso demasiado conocidos.

Entre ese apartado de crítica social encontraremos esa deriva personal de Manuel, que construye su nueva vida en un esfuerzo constante por proteger su soledad, a la que se agarra como la única fuente real de felicidad.

Una novela distinta, interesante, que hace pensar en alternativas de vida mientras satiriza situaciones sociales que todos hemos vivido, sino como protagonistas, sí como espectadores.


lunes, 25 de enero de 2021

YO NO SOY NADIE, de Patrick Flanery

¿Qué pensar si un día llegan a tu domicilio paquetes, con miles de folios, llenos de direcciones de internet o listados de teléfonos?. ¿Qué pensar si al repasar esos listados te encuentras con que son tus búsquedas en la red y las llamadas telefónicas que realizaste durante años?. Eso es lo que le ocurre al protagonista de esta novela, un profesor sexagenario que acaba de regresar de Oxford a Nueva York, para pasar el resto de su vida académica y hacerlo, además, cerca de su única hija.

A partir de aquí son muchas las preguntas que se plantean y que obligarán al profesor a ir escarbando en su pasado para intentar buscar una explicación. Porque ¿quién puede estar interesado en hacerle precisamente un seguimiento a él?. ¿por qué razones?. ¿Con qué fines?. ¿Desde cuando puede tener interés, hasta esos extremos, para alguien cuando sólo es un profesor normalizo de universidad?.

Patrick Flanery plantea una situación rocambolesca, con una explicación más o menos rebuscada, para denunciar algo que es muy de nuestra sociedad actual, la sociedad de la información y de las nuevas tecnologías. Y es el control que podrían o pueden ejercer sobre las personas, sobre cualquier persona, no ya determinados individuos o sociedades guiados por objetivos más o menos oscuros, sino organismos y agencias estatales que podrían ensayar o llevar a cabo una operación individual o social de control de alcances inabarcables.

Una novela inquietante, que plantea una serie de interrogantes sobre los que más de una vez ya hemos oído hablar y que suponen la denuncia de un peligro real que han traído las nuevas tecnologías y las sociedades y gobiernos que las controlan para fines algunas veces inconfesables. Una novela que va más allá de ser un thriller más o menos conseguido, y que nos lleva a hacernos preguntas sobre el uso que hacemos de esas tecnologías y si de algún modo podemos escapar de ellas y de su control.


 

viernes, 15 de enero de 2021

EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO(3 últimos tomos), de Marcel Proust

Por fin, con el final del año llegó también el final de esa ardua tarea que supone leer esta obra inmensa de Marcel Proust. Hubo momentos de fascinación, de enganche, pero también de tedio, de aburrimiento, de desinterés, de ganas de abandonar. Uno no puede dejar de admirar la enormidad literaria de este empeño, pero hay que hacer un ejercicio solvente de encuadre en la época correspondiente, de entender lo rompedor de un estilo bien diferente cuando se escribió, del barroquismo descriptivo con el que por momentos se vuelve apabullante....Pero innegablemente se trata de un documento extraordinario, de una joya de enorme valor, de un retrato de incalculable valía de una época y una sociedad que hace mucho que dejó de existir, de una forma de vista y de unos enfoques sociales ya obsoletos pero que explican muy bien lo que fueron aquellos años y las consecuencias desastrosas que se derivarían no mucho tiempo después en las terribles dos guerras mundiales. Y teniendo todo ese en cuenta, no es menos cierto que, por momentos, la lectura se hacía insufrible, por la constante reiteración en describir sentimientos, miedos y frustraciones, de fácil catalogación psicológica. Lo fácil era abandonar, colgarle la etiqueta de que se trata de uno de los tostones literarios más imponentes de la historia. Pero también es y lo fue para mi, un reto que me hacía superar hasta la ansiedad que me generaba enfrentarme a cada nuevo tomo y renegar de cualquier tentación de abandono.
Dicho esto, vamos a lo concreto, de estos tres tomos restantes. En LA PRISIONERA, el narrador nos cuenta sus artes para llevar consigo a Paris a Albertina, a la que prácticamente confina en casa, mientras deshoja la margarita de si debe o no casarse con ella. Serán decenas de páginas dedicadas a justificar pros y contras, a darle vueltas a unos celos cada vez más enfermizos y a trazar estrategias continuas para aumentar cada día su control sobre ella. Es también la entrega en la que se nos cuenta la traición de Morel hacia su protector, el barón de Charlus. Se recrea en la descripción de distintos personajes de "la sociedad" a la que cada vez conocemos mejor, ya que forma parte del día a día del narrador: se cuentan envidias, caídas y subidas sociales, la guerra con Alemania, las filias y fobias de cada cual, ene un París en el que esta vive bastante al margen de la tragedia bélica y sus repercusiones sobre el país.
En LA FUGITIVA, la situación amorosa con Albertina se va degradando. Cada vez tiene más dudas de estar enamorado de ella y duda entre seguir reteniéndola o forzar una ruptura para que vaya de su casa. En medio de esas dudas, inesperadamente Albertina se fuga de casa, y el protagonista maniobra todo cuanto pueda para hacerla regresar, moviliza a sus conocidos para conseguirlo, confía que es solo un pulso que le está echando, y se obsesiona con obligarla a regresar más por despecho que por amor. Simultáneamente a esos esfuerzos, Proust teoriza sobe el arte como ideal para superar las tribulaciones de la vida, reafirma su admiración por la música de Vinteuil y detalla l caída en barrena del barón de Charlus, incapaz de superar el abandono de Morel. La búsqueda de Albertina sale mal, y no le queda más remedio que poner sus ojos en otra, en este caso una vieja conocida, Gilberta, la hija de Swann, pero esta se casa con su amigo Robert de Saint Loup, quien por cierto también tiene devaneos homosexuales como su tío el barón de Charlus.


Y llegamos al último tomo, EL TIEMPO RECOBRADO. Estamos en la Primera Guerra Mundial. El narrador pasa cada vez más tiempo con Gilberta, que no deja de quejarse del abandono de Saint Loup, porque está combatiendo y porque cuando está de licencia se dedica a otros-as. El barón de Charlus se lanza a una continua búsqueda de nuevos amantes. Socialmente la burguesía va reemplazando a la antigua sociedad como nuevo poder. Poco a poco van confluyendo aquellos dos caminos que nos describía al principio de la obra, el de Swann y el de Guermantes, con un especial protagonismo de la señora Verdurin, cuyo ascenso social parece imparable. El protagonista recobra buena parte de su vida social, tras muchos meses apartado por su mala salud, pero al mismo tiempo se aleja cada vez más de la misma y considera llegado el momento de acometer su tarea como escritor, una tarea aplazada durenta gran parte de vida, que ahora se rebela como una necesidad.
En fin, que el reto fue superado, que sentí una enorme satisfacción, también un enorme alivio, al llegar al final. Y que enfrentarse a una obra así requiera paciencia, mucha, y tiempo. Si merece la pena o no , eso ya depende de cada cual.


 

jueves, 24 de septiembre de 2020

EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO, SODOMA Y GOMORRA, de Marcel Proust





 Por fin llegamos a la cuarta entrega de EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO, en este caso titulada SODOMA Y GOMORRA. La nueva novela comienza siendo una continuación de la detallada visión que Marcel Proust nos ofrece de la ajetreada vida social que ya nos presentara en el anterior, EL MUNDO DE GUERMANTES. Se vuelve a recrear en la minuciosa descripción de las vacuas relaciones que se establecen en eso que se llama la sociedad, en la que todo es apariencia, competencia por el buen gusto y conversaciones de supuesto alto nivel cultural, pero que apenas esconden las envidias, rencores, habladurías y puñaladas traperas, acrecentadas aún más en un mundillo de diletantes y, en muchos casos, personajes dedicados exclusivamente a vivir de sus rentas y que tienen en esas relaciones sociales el sentido mismo de su existencia.


Pero en esta ocasión, Proust aborda la sexualidad, supongo que de una forma más bien atrevida para la época. Y comienza haciéndolo con un viejo conocido, el barón de Charlus, que ya aparecía en las primeras novelas. Y es que a través de este y sus relaciones con Jupien, que trabaja en la misma casa en la que vive el protagonista, y con Marcel, un militar y violinista que no tiene muchos escrúpulo en satisfacer  los requerimientos del barón a cambio de sustanciosos premios pecuniarios y de relaciones sociales, nos acerca al tema de la homosexualidad en su tiempo: una opción tolerada, aunque mal vista socialmente. Aparecen en la novela opiniones que hoy día causarían escándalo, aunque el mismo hecho de que escribiera sobre ello debió ser ya un escándalo en aquellos años.
La mayor parte de la novela transcurre de nuevo en Balbec, el balneario al que ya había acudido anteriormente con su abuela, y donde va afinando ahora sus relaciones con Albertina, una de las muchachas en flor, con la que intima cada vez más en medio de la habitual tormenta mental que le lleva a imaginar supuestas, y puede que reales, supuestas relaciones lésbicas de esta que, al mismo tiempo le atraen y le repelen.
Por lo demás ls novela vuelva a reunir todas las características del estilo Proust: parrafadas inmensas, muchas veces sobre las cosas más nimias; vueltas y vueltas sobre un mismo argumento; referencias constantes al mundo del arte y la literatura; y disgresiones mentales a las que ya nos tiene acostumbrados, en un ejercicio de cometarros realmente espectacular. En fin, un esfuerzo titánico para seguir la obra de este  singular monstruo de las letras.






























martes, 8 de septiembre de 2020

EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO, EL MUNDO DE GUERMANTES, de Marcel Proust

Tercera entrega de la macronovela proustiana. Larga, se hace eterna, en su descripción de un joven Marcel que tras los descubrimientos de las jóvenes en la playa, empieza a interesarse por un mundo aristocrático, un tanto caduco, que le es ajeno. Se fija como objetivo entrar en ese mundo que tiene completamente idealizado y cree ver un resquicio a través de la familia Guermantes, y en concreto intentando acercarse a la inaccesible Oriana. Para ello intenta conseguir la intercesión de su amigo Saint Loup, él mismo miembro del clan Guermantes, aunque un tanto desapegado del mismo por sus amoríos escandalosos con una cabaretera, Raquel, que además ejerce en un prostíbulo, como pudo comprobar Marcel.
Esa aproximación a los Guermantes se producirá finalmente cuando Marcel se reinstala en Paris, en una vivienda cercana a estos, y ya se sabe " el roce hace el cariño.
En este larguísimo texto encontramos a un Marcel todavía muy joven, absolutamente perdido  en cuanto a lo que va a ser su futuro, sin ambiciones profesionales conocidas, y volcado en fiestas y recepciones en las que no se sabe muy bien por qué es cada vez más bienvenido. Eso le permitirá hacer una excelente disección de lo que llaman la sociedad parisina, compuesta de la vieja y venida a menos aristocracia, los altos funcionarios del nuevo régimen y algún judio muy rico, cuya posición acabará mermada por el estallido del caso Dreyfus, que dividirá profundamente a la sociedad francesa.
En esta tercera novela asistimos precisamente al deceso de uno de los personajes más destacados en las entregas anteriores, el viejo Swann, medio caído en desgracia por su matrimonio con Odette y su ascendencia judía.
También otra desaparición importante, la de la abuela de Marcel, que tuvo un papel muy relevante en su infancia y adolescencia y que le supone un duro golpe emocional.
Por lo demás la novela se hace eterna, por momentos soporífera, con continuas disquisiciones sobre los temas más variados y un sinnúmero de referencias literarias, musicales, políticas...que más que nada nos dan una clara visión de la empanada en la que se encontraba el protagonista.
En definitiva, hay que echarle paciencia y ganas para rematar esta tercera entrega.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

ENCUÉNTRAME, de André Aciman

Uno pica, y pica. Estaba cantado que esta nueva novela de Aciman quería aprovechar el enorme éxito de su LLÁMAME POR TU NOMBRE, y sobre todo tras ser llevada al cine. Era un bocado demasiado goloso para no intentarlo. En distintas declaraciones, Aciman se justifica diciendo que lo que ha querido escribir no es una continuación, sino una secuela. Pero la editorial, que sobre todo entiende el negocio, no tuvo empacho en presentarla como una continuación de la anterior, aunque luego nos encontramos que la continuidad de la historia de Elio y Oliver ocupa un espacio más bien pequeño en el nuevo texto.
Y es que quien haya leído LLÁMAME POR TU NOMBRE, tenía ya los suficientes datos sobre la relación de los dos protagonistas, muchos más de los que ofrecía la película. Y parecía hasta innecesario el cierre de esa historia, que quedaba un tanto abierta para que cada cual se imaginara, si quería, el final que quisiera.
Aciman se ha arriesgado en esta segunda novela a darle continuidad  y resolver de una forma un tanto edulcorada una historia que difícilmente podría tener esa resolución. Lo deja casi para el final del texto, deteniéndose antes en Sami, el padre de Elio, al que un viaje en tren a Roma, para visitar a su hijo, le va a cambiar la vida, y de que manera. El resto nos pone al día de lo que han sido los últimos años en las vidas de Elio Y Oliver, hasta la traca final.
El texto es impecable. Aciman es un maestro en la manera de contar sentimientos y emociones. Pero no sé hasta que punto la historia de Elio y Oliver necesitaba una continuación.
Lo dicho, piqué pero igual no era necesario.

miércoles, 8 de julio de 2020

EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO: A LA SOMBRA DE LAS MUCHACHAS EN FLOR, de Marcel Proust

Segunda entrega de la mamotrética obra EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO, con la que Marcel Proust cerró muchas bocas críticas, respaldado por el prestigioso premio Goncourt en 1919. A LA SOMBRA DE LAS MUCHACHAS EN FLOR nos presenta al protagonista, Marcel, entrando ya en la adolescencia y en dos escenarios bien distintos del Combray que marcó su infancia. El primero es Paris, el barrio de Saint Germain, un escenario extraordinario que le permitirá conocer a fondo las formas y modos del "todo París". El cómo comportarse y ser parte de lo que llaman la sociedad, es decir la clase alta, bien ajena al resto de los ciudadanos, que vive de reminiscencias de la antigua sociedad monárquica, borbónica y bonapartismo, y de arribistas de última hora que ganan su posición social por su pertenencia a la administración o por su fortuna.
Con el estilo tan característico de Proust, una prosa incontenible en la que encadena sin fin hechos, recuerdos, apreciaciones artísticas, descripción  modales y usos....descubrimos una sociedad muy distinta a la nuestra, llena de gentes cuya única ocupación consiste en asistir a veladas, cenas y actos sociales de todo calibre en los que estar invitado es el espejo que determina la posición de cada cual en la sociedad parisina. Es en esta parte donde encontramos a Swan casado finalmente con Odette, pareja un tanto aislada por los chismorreos sobre el supuesto pasado de esta como cocotte. Marcel conocerá a la hija de estos, Guilberta, que se convertirá en su primer amor, más platónico que otra cosa. Conoceremos aún más la naturaleza enfermiza del joven y las dudas sobre su futuro profesional, ya que ni sabe ni parece importarle mucho a que va a dedicarse en la vida.
Esa situación enfermiza de Marcel es la que le conducirá al segundo escenario, Balbec, una localidad balnearia de Normandía, a donde acudirá con su abuela. Será un verano muy importante porque conocerá allí a uno de sus primeros grandes amigos, el joven Saint Loup, decisivo para su futuro acercamiento a los Guermantes, y a un grupo de muchachas, entre las que está Albertina, que irán adquiriendo una importancia creciente en el relato.
Es cierto que la lectura requiere un esfuerzo suplementario, por lo fárragosa y a veces externuante que es, pero de algún modo atrapa y fascina por la descripción de un mundo ya desaparecido e inimaginable en nuestros días. De lo que uno no se puede librar es de la exuberancia en el lenguaje, compensado por las informaciones que facilita sobre los gustos literarios, artísticos y musicales de la época.