La novela no pasa de ser un guión corriente para una miniserie televisiva hilada al filo de la actualidad: con ese fondo de esta crisis inacabable que se ceba tanto sobre los griegos, y que nos alcanza ahora a nosotros de lleno, Márkaris nos va describiendo la investigación que el comisario tiene que emprender ante la aparición de varios cadáveres descabezados, todos ellos pertenecientes a la jet bancaria y financiera del país, más uno de una agencia de valoración internacional. Con las calles ocupadas a diario por los manifestantes que no quieren quedarse de brazos cruzados ante los inmensos sacrificios que les imponen Bruselas (en realidad Berlín) y el FMI, el comisario Jaritos tendrá que ir encajando las piezas para descubrir al asesino o asesinos, sus motivos y, de paso, descartar el siempre socorrido atentado terrorista, terror del que saben bastante por tierras helenas. Lo cierto es que la historia no tiene mayor interés, los avances de la investigación están bastante cogidos por los pelos, y las pinceladas costumbristas sobre familia y colegas golpeados por los recortes no bastan para justificar esta novela que huele, repito, a oportunismo. En fin, para pasar el rato si no se tiene algo mejor entre manos.
Datos personales
- antonio alonso
- GIJÓN/XIXÓN, ASTURIAS
- Un lector por libre. Leo lo que me apetece en cada momento, lo que encuentro, por ejemplo rebuscando en la biblioteca pública, o cualquier título que me llame la atención en una librería. No soy metódico, me dejo influir, qué remedio, por lo que va saliendo, pero guardo un mínimo espíritu anárquico para que no todo sea al dictado. Este blog no pretende ser guía para nadie, ni una recopilación de críticas. Sólo reseñas de lo que cae en mis manos.
martes, 10 de abril de 2012
CON EL AGUA AL CUELLO
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PETROS MÁRKARIS.
miércoles, 4 de abril de 2012
TODOS TIENEN RAZÓN
No sé que echa más para atrás, si esa cucaracha que aparece en la portada, y que en la traducción se empeñan en llamar escarabajo, o las seis páginas con las que arranca el libro, una interminable lista de las cosas que no soporta el protagonista y narrador y en la que aparece casi todo. Y es que Tony Pagoda, un exitoso cantante melódico italiano, que no duda en equipararse con Sinatra, está de vuelta de todo. Años en los escenarios, con una popularidad sostenida y más que razonable, y una vida de excesos de todo tipo, dan para mucho. Y nos lo cuenta de forma apabullante, con una verborrea que probablemente delata su origen napolitano, y en la que mezcla el argot de los bajos fondos y la desmesura de quien no tiene nada que perder y reflexiones filosóficas de gran calado. además de una preocupación por la lengua y las formas que denotan que forma parte de una época ya en decadencia cuando no desaparecida por completo. A través de ese torrente de palabras, nos va trazando una demoledora visión de la Italia de las últimas décadas, cada vez más amarga, desde aquella época en que Bettino Craxi era una promesa en la política, hasta la actual en la que, Craxi ya olvidado tras su exilio y muerte en Túnez, brillan los políticos sin escrúpulos, los del enriquecimiento rápido y el éxito a golpe de talonario.El autor, Paolo Sorrentino, es muy conocido como director de cine, firmó por ejemplo IL DIVO, pero esta es su primera novela y pone el listón muy alto. Porque el Tony Pagoda que nos describe es un magnífico ejemplo de la desmesura de los últimos años, de esas vidas que huyendo de la realidad de la mayoría se singularizan a través de los excesos, aunque tengan que hacer pausas, como esos veinte años en los que le situó en un autoexílio en Brasil en el que vivió en condiciones próximas a la miseria. La novela supone toda una reflexión sobre el paso de la vida y se resume en esto:"...me equivocaba de objetivo:creía que tenía que perseguir a cualquier previo la edad juvenil y, en cambio, el deseo remaba en dirección contraria..." Por fin somos viejos.
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martes, 20 de marzo de 2012
PULSO
Julian Barnes regala en Pulso una nueva colección de cuentos, que resulta ser todo un muestrario de su maestría escribiendo. Elegante, cercana, coloquial, su escritura hace disfrutar del placer de la lectura lenta, recrearnos en situaciones que resultan reconocibles y reflexionar sobre ese arquetipo humano, la pareja, sobre la que tanto se escribe y se escribirá. Son catorce cuentos, aunque cuatro de ellos tienen el mismo escenario, una reunión de amigos que, en la sobremesa, charlan sobre lo divino y lo humano, sin ponerse trascendentes, de forma muy coloquial y creíble.Hay tres cuentos que se refieren a la importancia de los sentidos y las dificultades que provoca su carencia. Uno es el de la vista, donde Barnes nos cuenta los incomprendidos esfuerzos de un médico en Viena por curar la ceguera de una joven, probablemente causada por la presión familiar,con unas dotes para la música inigualables que podría perder si recupera la visión. Otro nos cuenta el quehacer de un pintor sordo que en Norteamérica se gana la vida pintando retratos de gente que se siente importante y que quiere parecerlo aún más en los cuadres. Y un tercero, Pulso, que da título a la colección de cuentos, es sobre el olfato que pierde, por razones inexplicables, el padre del que nos narra la situación y que no dudará en someterse a la acupuntura china y su teoría de los pulsos.
Casi todos los cuentos entran en las dificultades para la convivencia en pareja, que a veces se soslayan entregándose con pasión a la jardinería o a las caminatas, potenciando lo que tienen en común para evitar afrontar otras cuestiones. Y cómo, a veces, ese sobreentendido sirve para que la pareja permanezca unida. Otras veces es imposible y la incomprensión lleva a la soledad y a la incomunicación.
En todo caso una buena ocasión para acercarse a uno de los mejores narradores británicos. El disfrute está asegurado.
martes, 6 de marzo de 2012
1Q84, libro 3
lunes, 20 de febrero de 2012
LA TORRE
Siempre me ha alucinado cómo se les va la pinza a estos de las editoriales cuando tratan de promocionar uno de sus productos. Y este es el caso. Porque comparar a Uwe Tellkamp con Thomas Mann o Günter Grass me parece un exceso total. Por mucho que haya ganado el Deutscher Buchpreis. Para nada.Dicho esto, y entrando en materia, "La Torre", un mamotreto de más de ochocientas páginas, pretende ser una crónica de la última década de la desaparecida República Democrática Alemana. Con todo el patetismo que reflejan los estertores de un régimen o una sociedad en vísperas de su desaparición. Es una novela coral, centrada en varias familias que viven en una zona de Dresde un tanto especial, un lugar donde se agrupan varios chalets o torres que en su momento pertenecieron a la aristocracia o a la agente adinerada de la ciudad y que la sociedad socialista distribuyó de de acuerdo con los nuevos criterios sobre la propiedad.. Los nuevos inquilinos pertenecen también a un estrato social alto: cirujanos, músicos, libreros...El autor hace seguimiento especial a la familia de Richard y Anne y a uno de sus hijos, Christian, que sufrirá los rigores por un cierto desapego al régimen. También el tío de este, Meno, cuyos escritos sobre las cosas más variadas llenan páginas y páginas. Y aquí está el problema, que a esta novela le sobra más de la mitad del contenido. El autor se explaya en divagaciones que poco tienen que ver con la historia, hasta hacerla terriblemente cansina. Es verdad que logra transmitir esa atmósfera asfixiante del régimen comunista, la angustia ante la posibilidad de ser espiados, las presiones para que la gente normal actúe como espías de sus vecinos, la falta de artículos de primera necesidad, el adoctrinamiento constante y los procesos surrealistas por traición al estado de obreros y campesinos, la pérdida del trabajo y amistades por pedir permiso para salir del país....En fin, todo ese infierno que marcó la vida de millones de personas de los países del telón de acero. Pero la forma elegida para contarlo es extremadamente aburrida, llena de historias superfluas, para lucimiento del autor. Y, lo cierto, es que leer completa la novela se convierte casi en una hazaña, porque pasadas las primeras cincuenta páginas entran una ganas terribles de abandonar...Así que sólo recomendable para quien quiera ejercitar su paciencia o castigarse por algo. Una pena.
viernes, 20 de enero de 2012
UN ENCUENTRO DE DOS
"UN ENCUENTRO DE DOS" fue una de las seis mejores novelas publicadas en Alemania en 2008. Su autora, Iris Hanika, está en el punto de observación de los críticos , por la frescura que trajo a las letras alemanas en un género un tanto manido, el de la novela romántica o sentimental en el que parece que hay poco que decir. Pero Hanika lo consigue a base de una lenguaje formal y de contenido distinto, en el que intercala pequeños fragmentos de poesía y canciones pop, en el que altera líneas, en el que a veces hace desaparecer los signos de puntuación. Y todo para contarnos una historia mil veces contada, la de un amor a primera vista entre dos cuarentones bien distintos, con bastante experiencia en eso del desamor, pero que se ven atrapados desde el primer momento, desatando un escenario de pasión plagado de dudas. Los protagonistas son distintos: Senta, que trabaja en una galería de arte, está harta de relaciones frustrantes y ansiosa por conocer al hombre de su vida; es de lágrima fácil y tiene, por naturaleza, al desánimo y el desconsuelo. Thomas es radicalmente distinto. Asesor de sistemas informáticos tiene la vida más cuadriculada y todo se pone patas arriba cuando conoce a Senta y despierta en una pasión incontrolable que altera definitivamente su plácida y aburrida vida. Esta historia de amor transcurre en el Berlín reciente, en el barrio de Kreuzber que estuvo una vez dividido por el muro. En fin, una interesante inmersión en el siempre fascinante e inesperado mundo de las relaciones de pareja, con una pasión poco imaginable en el ambiente germánico.
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martes, 10 de enero de 2012
UNA SAGA MOSCOVITA
UNA SAGA MOSCOVITA es la principal novela del escritor y disidente ruso Vasili Aksiónov, fallecido en 2009, y obras anteriores llegaron a circular clandestinamente por Rusia en los años ochenta. Más de mil página dedica Aksiónov a retratar la URSS entre 1925 y la muerte de Stalin. Es, en realidad,un ajuste de cuentas del estalinísmo, una visión crudísima de aquellos años, de la represión bestial de un régimen que veía enemigos del pueblo por doquier y que seguramente aguantó tanto tiempo por la invasión nazi de la URSS y los consiguientes años de guerra patriótica que unieron a todos a pesar de la tragedia interior. Para contarnos todo eso,Aksiónov nos hace el seguimiento de una familia, los Grádov, presidida por Boris Nikítovich, un cirujano de escasa convicciones comunistas, entregado a la causa médica y a aguantar contra viento y marea para salvaguardar a un maltrecho clan que, en distintos momentos, sufrirá los horrores y arbitrariedades del régimen. Su mujer Mary, una georgiana, busca la serenidad y la fuerza interpretando a Chopin. Su hijo mayor Nikita, militar de carrera, sufrirá una de las purgas y pasará años durísimos en una minas en Siberia antes de su rehabilitación. El segundo, Kíril, teórico marxista verá la ruína porque a alguien le dió por relacionarle con los bujarinistas y troskistas. Nina, la tercera, poeta, troskista e independiente se salvará por los pelos de la quema, aunque su hija sufrirá una de las arbitrariedades de un alto jerifalte.Y Boris IV, hijo de Nikita, irá adquiriendo un mayor protagonismo, a medida que avanza la novela, pasando de ser un aguerrido luchador en un cuerpo especial durante la guerra, a un joven atleta un tanto provocador que se va salvando de pura chiripa...Hay por supuesto otros personajes, algunos muy interesantes, pero sobre esa familia gira la historia, dividida claramente en tres partes, en la que la más interesante es la primera. Es donde entra a fondo en la descripción de las purgas estalinistas, la sinrazón de las detenciones, las torturas indescriptibles, las delaciones , la brutalidad.. El papaito Stalin entre tanto se cree el gran líder universal, aunque muy consciente de que su poder se basa en el terror, llevado con mano firme por su perro Beria y la checa.No es una novela objetiva, faltaría mas. La madre del autor pasó por uno de los gulags estalinistas. Pero sí necesaria en cuanto bucea en aquellos años terribles de la URSS, que no se suavizarían hasta la llegado a poder de Jrushov. Hay además que tomarse lo calma porque está llena de interesantísimas referencias culturales de la época y de los grandes clásicos rusos, y de descripciones bellísimas de cosas muy simples, las únicas vías de escape de aquellos camaradas soviéticos que un día eran ciudadanos y al día siguiente "enemigos del pueblo".
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VASILI AKSIÓNOV
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