
El protagonista, un tal Jeremy Shepherd era uno de esos triunfadores londinenses que muere de éxito, es decir se aburre de estar tan bien y decide dar marcha atrás, abandonarlo todo e irse a provincias, a vivir a casa de sus padres, conseguir un trabajo lo mas rutinario posible, se va de funcionario, y sin aspiración alguna y estar casi todo el día pendiente de los sms y de las citas que aparecen por internet para entregarse de lleno al cancaneo. A través de él conocemos algunos personajes de la fauna que frecuenta esas citas, por lo demás demasiado previsibles y poco originales. Citas, en todo caso, con cierto riesgo, por el acoso policial y por la actuación violenta de algunas patrullas de bienpensantes que recurren a la violencia para aliviar sus pulsiones puristas.
La novela, a pesar de los comentarios que la equiparan con la obra de Houellebecq, como se les va la olla a estos de las editoriales en la promoción, no merece la pena más allá de tener algún dato mas sobre la práctica del cancaneo. Vamos, perfectamente descartable.