Tengo que reconocer, y seguramente avergonzarme, de haberme dejado seducir a arrastrar por todo el ruido mediático y la gigantesca campaña de propaganda que ha rodeado esta tercera entrega de Millenium de Stieg Larsson. Lo cierto es que resistí un día, pero el sábado pasado me dejé tentar porque tenían el libro ¡hasta en el Opencor de debajo de casa!. Una rareza, vamos. Total que fue comprarlo y dejarme abducir por esta tercera novela del sueco,cuyas ochocientas cincuenta páginas he devorado en tres días. Ya mas sereno, y buscando razones, tengo que reconocer que las dos anteriores habían dejado un gusanillo difícil de aplazar, y, además, con este calor, nada más refrescante que una novela negra, cuya calidad estaba asegurada, tras las entregas anteriores, y que te mete de lleno en la historia desde la primera línea. Era Larsson uno de esos autores que conocían bien el lenguaje cinematográfico, porque te mete inmediatamente en situación y asistes en primera fila, casi te sientes un privilegiado, a esta nueva vuelta de tuerca sobre las penalidades de la increible Lisbeth Salander. Larsson aprovecha una vez más la ocasión para alertar contra los sobrepoderes de ciertos órganos del estado, la necesidad de mantener la vigilancia y la lucha para mantener el sistema democrático frente a tantos intereses. La novela es trepidante y en ningún momento decae el interés, a pesar del número crecientes de personajes y de intereses e historias cruzadas. A veces las situaciones, sobre todo en la segunda parte de la novela, se vuelven demasiado obvias y algunos personajes están demasiado trillados. Y, también, como si tuviera mala conciencia, se le ve un poco atacado de buenismo al poco menos que santificar a determinados servidores públicos, pintando al tiempo a los malos de malísimos. Todo se le perdona porque está muy bien escrita, logra el principal objetivo, que es divertir y entretener, y de paso cuela algunas reflexiones pero que muy interesantes sobre la necesidad de preservar el control para evitar, sobre todo, los desmanes de algunos funcionarios públicos que deberían estar al servicio del ciudadano y no empeñados en salvarnos, lo que provoca que el desvarío rija sus actuaciones. Absolutamente recomendable y ¡peligrosa! porque una vez que empiezas no hay quien te desenganche.
martes 23 de junio de 2009
LA REINA EN EL PALACIO DE LAS CORRIENTES DE AIRE
Tengo que reconocer, y seguramente avergonzarme, de haberme dejado seducir a arrastrar por todo el ruido mediático y la gigantesca campaña de propaganda que ha rodeado esta tercera entrega de Millenium de Stieg Larsson. Lo cierto es que resistí un día, pero el sábado pasado me dejé tentar porque tenían el libro ¡hasta en el Opencor de debajo de casa!. Una rareza, vamos. Total que fue comprarlo y dejarme abducir por esta tercera novela del sueco,cuyas ochocientas cincuenta páginas he devorado en tres días. Ya mas sereno, y buscando razones, tengo que reconocer que las dos anteriores habían dejado un gusanillo difícil de aplazar, y, además, con este calor, nada más refrescante que una novela negra, cuya calidad estaba asegurada, tras las entregas anteriores, y que te mete de lleno en la historia desde la primera línea. Era Larsson uno de esos autores que conocían bien el lenguaje cinematográfico, porque te mete inmediatamente en situación y asistes en primera fila, casi te sientes un privilegiado, a esta nueva vuelta de tuerca sobre las penalidades de la increible Lisbeth Salander. Larsson aprovecha una vez más la ocasión para alertar contra los sobrepoderes de ciertos órganos del estado, la necesidad de mantener la vigilancia y la lucha para mantener el sistema democrático frente a tantos intereses. La novela es trepidante y en ningún momento decae el interés, a pesar del número crecientes de personajes y de intereses e historias cruzadas. A veces las situaciones, sobre todo en la segunda parte de la novela, se vuelven demasiado obvias y algunos personajes están demasiado trillados. Y, también, como si tuviera mala conciencia, se le ve un poco atacado de buenismo al poco menos que santificar a determinados servidores públicos, pintando al tiempo a los malos de malísimos. Todo se le perdona porque está muy bien escrita, logra el principal objetivo, que es divertir y entretener, y de paso cuela algunas reflexiones pero que muy interesantes sobre la necesidad de preservar el control para evitar, sobre todo, los desmanes de algunos funcionarios públicos que deberían estar al servicio del ciudadano y no empeñados en salvarnos, lo que provoca que el desvarío rija sus actuaciones. Absolutamente recomendable y ¡peligrosa! porque una vez que empiezas no hay quien te desenganche.
lunes 22 de junio de 2009
AMORES DISTINTOS
Me he pasado las últimas semanas con dos novelas entre manos, que casi se me caen, todo hay que decirlo, porque en lugar de ser un acicate para la lectura parecen diseñadas para el abandono. La primera, de Harold Brodkey,autor dicen de lo más consagrado en los EEUU, es una larga historia de amor en tres tiempos que acertadamente el autor tituló "Amistad profana". Es la historia contada en primera persona de uno de los implicados, un norteamericano, que arranca cuando era niño y residía en Venecia, donde conoce a un niño italiano porque que se siente fascinado desde el primer momento. Una atracción mutua que claramente es un amor homoerótico aunque parece que ninguno de los dos se decide a reconocerlo. Así se pasan la vida, de hecho la novela transcurre en tres momentos distintos, niñez, madurez y vejez, sin que la cosa acabe de cuajar. Total que el tal Harold Brodkey se pasa más de cuatrocientas páginas dándole la vuelta a lo mismo y exprimiendo al máximo todo tipo de matices para tratar sobre los mismo una y otra vez. La verdad es que me ha parecido un tostón insufrible que, por alguna maldita convicción que tengo, no pude abandonar, porque siempre confías en que la historia en algún momento tenga algún interés. Por eso me sorprenden algunas de las críticas que aparecen en distintas reseñas de revistas y periódicos de lo más ilustrado que subrayan que se trata de una hermosa novela y encima tildan a Harol de escritor imprescindible.En fin que rematada la faena cogí algo más light. Otra japonesa, en este caso firmada por Kyoichi Katayama,autor de moda en Japón, con el sugerente título "Un grito de amor desde el centro del mundo". En este caso la obra no tiene mayor complicación. Es una historia de amor adolescente, en la que el autor busca un lenguaje muy sencillo para contarla de la forma más naif posible.Inocencia a fin de cuentas propia de esos amores adolescentes que, en este caso, y al ser historia tiene final trágico.

La novela tiene momentos brillantes, sobre todo en la primera parte, pero luego a Kyoichi parece que se le va un poco la pinza. Y es que hay una parte que transcurre en Australia que me parece totalmente fuera de lugar, como si el novelista se viera obligado a dar un aire de cierta trascendencia a una historia de amor simple como la de millones de parejas adolescentes en todo el mundo. Una pena, porque la frescura que tiene en principio la novela se ve marchitada por esa parte final que, de verdad, Kyoichi, sobre de todas todas.
jueves 21 de mayo de 2009
LA SOLEDAD DE LOS NÚMEROS PRIMOS
Es lo que tiene esto de los best seller, que uno pica y se dice que por algo vende tanto y luego te deja...raro. O uno no está a la altura de semejante joya, o probablemente no es tan brillante. Yo voy a apostar por lo segundo, más que nada, y a fuer de ser sincero, porque no me ha gustado. Me atrajo lo sugerente del título, pero luego me aburrió como pocas novelas y estaba deseando terminarla, porque soy de los que no suele abandonar un libro, por muy aburrido que sea.La novela de Paolo Giordano, un joven autor intaliano, licenciado en Física Teórica, y galardonado con el Premio Strega del pasado año, ha sido el bombazo del año en su país y parece que ha tenido una gran acogida en otros muchos. A mi me da igual. Está claro que el autor sabe de ciencias, debe controlar ese mundo ignoto de los números primos y sobre unas extrañas parejas de estos, se monta una historia de dos desarraigados que parece que están condenados a encontrarse pero que la vida les va poniendo barreras como esos números pares que impiden por ejemplo que los primeros 11 y 13 lleguen a formar pareja. Es una crónica de soledades, de atmósferas inquietantes, por los extremadamente aburridas, de sentimientos aburridos, de vidas capadas, sin alegría, revolcadas en la amargura y con conatos de locura que en el caso del tipo, Mattia, serían para estar encerrado. Si no que me cuenten como se puede dejar por ahí a su bola a un tipo que para calmarse lo mejor que se le ocurre es hacerse cortes o quemaduras sobre todo en las manos o debajo de las uñas, o en los brazos....Son raros, muy raros. Tanto que son difíciles de identificar, ni siquiera por aproximación, a personajes reales. El hombre se lo ha trabajado para hacer una novela original pero, lo siento, es un coñazo de gran envergadura.
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martes 19 de mayo de 2009
EL INFORME DE BRODECK

Estamos ante una novela extraordinaria, que te atrapa desde el primer momento, y que obliga a reflexionar sobre las miserias y debilidades humanas, que empiezan y terminan en el mismo protagonista.
El francés Philippe Claudel realiza un apasionante acercamiento, una vuelta de tuerca mas, a los horrores de la segunda Guerra Mundial, aunque sin precisar en ningún momento que se trata de esa época, ni que la acción transcurra en uno de los territorios ocupados por los nazis, ni que el protagonista, víctima en uno de los campos de exterminio, sea judío aunque hay pistas obvias. Brodeck tiene un origen desconocido, no se sabe de donde proviene, sólo que es recogido por una mujer que le lleva, para establecerse, en un remoto pueblo perdido entre las montañas y bastante aislado del resto del mundo. Allí su viveza e inteligencia lleva a los vecinos a pagarle los estudios en la capital del vecino país (que sin mencionarlo es claramente Alemania), donde tiene que abandonar su carrera universitaria tras unos días de revueltas y ataques a los "distintos". Vuelve al pueblo, acompañado por su novia, y allí, cuando las tropas (nazis) ocupan la población ocurrirá la primera tragedia: el ser diferente, llevará a los vecinos a entregarle a los ocupantes. Primera gran muestra de cobardía. Empezará entonces un tiempo de horror del que sólo sobrevivirá por la esperanza de reencontrar a su mujer. El informe de Brodeck no va sobre esa delación ni sobre su dramática supervivencia en el campo, sino sobre lo que ocurre después. Es un encargo de los vecinos para que cuente todo lo ocurrido en torno a Der Anderer, el Otro, un extranjero que se establece en el pueblo y que provoca un desasosiego general que augura crimen seguro. No es cuestión de destripar el libro, aunque ya lo hacen bastante en la contraportada. Estamos ante una novela de gran calado, que nos obliga a preguntarnos como actuaríamos en situaciones extremas, si callaríamos a nos opondríamos sabiendo que pondríamos nuestra vida en peligro. Es una profunda reflexión sobre la cobardía, sobre la supervivencia, sobre el poder asfixiante de la masa, sobre el borreguismo colectivo y sus terribles consecuencias. Es una novela que debería ser de lectura obligatoria por lo menos entre los adolescentes, porque ayuda a comprender de golpe que a veces la justicia está reñida con la supervivencia, pero que callar tampoco salva a nadie. Creo que es una de las grandes novelas de los últimos tiempos, aunque en principio pueda echar para atrás el hecho de que estemos ante otra obra sobre los estragos nazis. Porque esta tiene algo más...
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miércoles 29 de abril de 2009
EL ÁNGEL SOMBRÍO
De vuelta a la novela histórica acabo de leer "El Ángel sombrio" de Mika Waltari, que al parecer tuvo otro título en castellano en ediciones anteriores, "El sitio de Constantinopla" y que originalmente se llamó "Johannes Angelos". Waltari, periodista, filósofo y escritor, es conocido sobre todo por "Sinuhé el egipcio" y en todo caso por su buena documentación al abordar una obra de estas características.Es esta una novela que se lee de un tirón, por lo atractivo del tema, la caída, en 1453, de Constantinopla, la segunda Roma, la sede de la Iglesia de Oriente y de un imperio que brilló durante siglos y que se desmoronó ante el arrollador avance turco y la fundación de un nuevo imperio, esta vez con base musulmana. Lo que vivímos, en primera persona, es el asedio a la ciudad, los últimos días de una capital imperial acosada por las tropas del sultán Mohamed segundo, y en cuyo auxilio no acudió Occidente, salvo un puñado de héroes o mercenarios genoveses y venecianos. De nada le sirvió al débil emperador Constantino pactar la unión con la iglesia de Roma, ni sus trapicheos con Venecia, Génova o Cataluña. Nadie acudió en su auxilio y su imperio se desmoronó al mismo tiempo que las murallas de la orgullosa capital Oriental ante un avance imparable de cientos de miles de turcos y aliados.
Jean Angelos, que estuvo un tiempo al servicio del sultán, regresó a Constantinopla, donde tenía una cita con el Ángel sombrío, la muerte, desde los campos de batalla húngaros.Es un personaje extraño, del que todos desconfían, y cuyo secreto no se descubrirá hasta las últimas páginas. Antes viviremos con él la tragedia de los asediados ante un plan de asalto perfectamente organizado y para el que el sultán tenía todo tipo de recursos humanos y materiales. Es el fin de una época y como tal viene sellado por un sinfín de atrocidades y de hechos heroicos inútiles que solo servirán para convertirse en leyenda. Un estupendo medio, esta novela, para acercarse a un hecho histórico que marcará la vida de la región y de media Europa durante siglos. También para comprender el profundo desentendimiento entre las iglesias de Oriente y Roma, difícilmente comprensible a tenor de la amenaza que se cernía sobre el mundo en aquellos momentos. Recomendable.
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jueves 26 de marzo de 2009
UN DÍA PERFECTO
Que un día da para mucho lo sabemos todos, sobre todo cuando una jornada es especialmente intensa y las nuevas sensaciones, los nuevos retos nos hacen vivir cada minuto como si fuera una eternidad. Esa es una forma de vivir a fondo un día, como lo es cuando se torna en tragedia o cuando la ansiedad reclama que los minutos sean mucho más cortos que los obligados sesenta segundos. La italiana Melania G. Mazzucco elige un título tremendamente atractivo, como sugerente es la foto de la portada, para entrar a saco en los horrores de la vida cotidiana de un grupo de perdedores en una Roma que se empeña en pintar más gris y desmoronada de lo que sin duda es. Hace Mazzucco una profunda disección, casi contada hora a hora, de la jornada de un grupo, interrelacionado, que arrastra sus vidas por esa Roma desmoronada, en una narración en la que ya se apunta, desde el principio, que la única salida posible es trágica.Emma, la mujer maltratada por su marido, espejo de sueños rotos, madre de dos hijos que no entienden que pudiera dejar a su marido, superviviente en trabajos mal pagados, y que renunció para siempre a sus sueños, es el eje central de este drama, en torno al que se van dibujando los perfiles amargos del resto de personajes. El ejecutor de la tragedia, su ex, es un escolta adicto a las drogas, que no puede superar la ruptura matrimonial y que está entregado a una lucha sin cuartel por recuperar la felicidad perdida, en una apuesta por el todo o la nada. Su escoltado, un diputado en época electoral, caído en desgracia dentro del partido y con una esposa insatisfecha que se cuelga de su hijo, un niñato rico que juega a radical. La niña pequeña del diputado tiene como amigo más próximo a un niño gafotas, estrabico, blanco de bromas y burlas en el colegio, que resulta ser el hijo menor de Emma. Su otra hija está con los ardores adolescentes y por lo tanto perdida.
Un cuadro que reúne todo tipo de vibraciones negativas. Pesimismo, desilusión, depresión, desesperanza....El horror de la vida cotidiana de una gente sin futuro cuyo perfil Mazzucco sabe trazar con maestría. La novela es triste y por momentos baja a los infiernos, pero es lo que hay. Lo mejor, cuando se termina, es buscar algo más optimista y reconfortante.
martes 24 de marzo de 2009
NI DE EVA NI DE ADÁN
Mi interés por el mundo japonés me ha llevado a esta novela de Amélie Nothomb, una prolífica autora belga, aunque nacida en la ciudad japonesa de Kobe y muy viajada por medio mundo. De belga, poco, si acaso las raíces y el idioma, aunque parece que también domina el japonés tanto como para considerarlo idioma materno. No tenía ni idea de quien era, así que lo primero que me sorprendió es la cantidad de obra premiada que tiene y el reconocimiento poco menos que universal de la misma, pese a su juventud. Así que me acerqué con enorme curiosidad a esta novela que, a priori, presentaba una visión distinta del mundo nipón: no era el de un autor japonés, ni tampoco el de un extranjero.La peculiar personalidad de Amélie, sus vivencias tan diferentes, son una buena tarjeta de presentación y base infinita para sus historias, en las que, dicen los que la conocen más, aparecen constantemente referencias autobiográficas.
La novela nos cuenta una historia menor que transcurre en su mayor parte en Tokio. En principio nada fuera de lo normal: chico encuentra chica, se enrrollan y, como toda historia de amor, acaba. Los protagonistas son un joven japonés y una sosias de Amélie, belga como ella, que vuelve a Tokio y para ganarse unos yenes se ofrece como profesora de francés. El joven resulta ser hijorrico y de muchos posibles , lo que nos permitirá adentrarnos en los excesos de ese segmento de la población nipona, tan constreñida en un territorio tan escaso.
Más allá de la relación sentimental, a lo que asistimos es a una recreación de la vida cotidiana nipona vista desde dentro y en la actualidad, con usos y costumbres que pueden resultarnos muy chocantes y que, por momentos, se vuelven hilarantes. Las páginas de la cena que el joven ofrece a sus amigos para presentarles a la novia extranjera son muy divertidas.
Nos permite también acercarnos a la fascinación que sobre japoneses y extranjeros ejerce el espectacular monte Fuji, con todas las leyendas que le rodean. Es una novela divertida, fresca, que se lee de un tirón y que deja abierta la curiosidad por una autora que habrá que seguir de cerca.
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