
Vista a estas alturas la obra incluye un montón de ingenuidades, como la existencia de una civilización marciana o la previsión de unos avances tecnológicos que visto lo visto todavía nos quedan un poco lejos. Pero las Crónicas son sobre todo una excusa para reflexionar sobre la tozudez del ser humano en el error, como tropezamos una y otra vez en la misma piedra, como arruinamos lo diferente, lo distinto, por miedo. No estamos dispuestos a cambiar, por el contrario parecemos decididos a reproducir una y otra vez unas formas y modos que,visto desde la perspectiva de entonces, y quien sabe si desde la de ahora, sólo conducen a la autodestrucción.
Crónicas marcianas es una obra pesimista. Por ejemplo en el relato titulado "Aunque siga brillando la luna", que cuenta la llegada de una de las expediciones a Marte, el capitán asegura "No arruinaremos este planeta. Es demasiado grande y hermoso"...y el tripulante Spender le contesta "¿Cree usted que no?. Nosotros, los habitantes de la Tierra, tenemos un talento especial para arruinar las cosas grandes y hermosas".
Hay otro relato "Usher 2" que adelanta ya uno de los temas más destacados de su obra más conocida "Farenheit 451" donde un régimen totalitario, para mejorar el control de la población opta por la quema de libros. En este relato, magnífico, un rebelde reconstruye en Marte, aunque sea de forma efímera, una casa donde revive a personajes de algunos de los libros quemados, sabiendo que juega contra el tiempo y que más temprano que tarde la mano inquisidora arrasará su obra.
En definitiva Crónicas Marcianas recopila unos relatos que, más allá de la ingenuidad y de la ciencia-ficción, reflexionan sobre el ser humano, sobre sus debilidades y temores, sobre la incapacidad para respetar lo diferente. Cada relato es como una pequeña bomba de profundidad que nos obliga a mirar lo que menos nos gusta de nosotros mismo. En fin, deslumbrante.
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