
Azaro es un abikú , un niño-espíritu, que decide no solo nacer, sino permanecer junto a sus padres, no regresar al mundo de los espíritus, a pesar de que eso supone compartir una vida de miseria, de sufrimiento, de incomprensión, y de búsqueda diaria de la supervivencia. A través de sus ojos vemos la realidad de un país africano a punto de lograr la independencia, con sus tensiones políticas, la violencia y las coacciones, el empleo de todo tipo de presiones, el recurso a la brujería, las falsas promesas para lograr el voto, el avance arrollador del "progreso" que arrasa la selva, aunque a veces la naturaleza toma su venganza...Junto a esa visión de los real, a través de Ázaro accedemos a todo el mundo espiritual que rodea la vida cotidiana africana, los tabúes, el recurso a explicaciones a cual más exotérica para explicar determinados hechos, los personajes que viven de encantamientos y sobreviven con amenazas,y la lucha del propio niño contra los que le reclaman desde el otro mundo, que constantemente le tienen trampas para llevárselo.
Entre los personajes destaca madame Koto, una mujer de la que se dice que tiene más de doscientos años, que regenta un bar que pronto convierte en prostíbulo, que se suma al partido de los ricos, y que mantiene su propio pulso con el mundo de los espíritus. El padre de Ázaro, un perdedor que se resiste a serlo, pendenciero, aprendiz de boxeador y político y cargador en el mercado, porque hay que sobrevivir. Y sobre todo la madre de Ázaro, la única que parece tener los pies en el suelo, la que busca soluciones prácticas, la que logra retener al niño cuando parece a punto de irse con los espíritus, la que calma al marido irritable y fabulador, la que cada día, dejando a un lado las flaquezas, sale a mercadear para llevar un bocado a la mesa.
Es una novela intensísima, donde la parte espiritural, la de las leyendas y tradiciones, domina claramente sobre la crónica real de un país africano sumido en las contradicciones propias del fin de la etapa colonial. A veces confunde tanta mezcla de realidad y ensoñación, pero conviene tener siempre presente que Africa es otra cosa y hay que entrar para intentar entender.