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GIJÓN/XIXÓN, ASTURIAS
Un lector por libre. Leo lo que me apetece en cada momento, lo que encuentro, por ejemplo rebuscando en la biblioteca pública, o cualquier título que me llame la atención en una librería. No soy metódico, me dejo influir, qué remedio, por lo que va saliendo, pero guardo un mínimo espíritu anárquico para que no todo sea al dictado. Este blog no pretende ser guía para nadie, ni una recopilación de críticas. Sólo reseñas de lo que cae en mis manos.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

KITCHEN

Un regalo del amigo Jaime, me devuelve a la literatura japonesa y a una autora, Banana Yoshimoto, de la que ya había leído un libro de relatos y, que en su momento, califiqué de ñoña. Siempre atiendo las recomendaciones y, por supuesto, los regalos literarios, aunque tenga razones previas para mirarlos con cierto recelo. Y más cuando leo que esta es una de sus primeras obras, anterior a la que había leído y, por tanto, probablemente más  naif. Y, en cierto modo, así es. Kitchen, que da nombre a la obra, es el primero de los tres relatos, en el que se nos presenta a una joven, Mikage, que tiene que enfrentarse sola al mundo tras la muerte de su abuela. Se refugia en los espacios y las cosas más cercanas para sobrellevar la pérdida y uno de los lugares donde se siente más cómoda es la cocina, porque el ruido de la nevera le hace compañía. La saca de ese encierro un joven, Yuichi, que trabaja en una floristería, que conocía a su abuela y que la invita a trasladarse a su casa donde vive con su madre, Eriko, en realidad su padre que se ha transformado en mujer tras la muerte de su esposa. Con esos mimbres Banana Yoshimoto profundiza en la soledad, la amistad, la solidaridad, el valor de las pequeñas cosas y de los momentos cuanto más simples mejor, para disfrazar la burbuja en la que voluntariamente se introduce alguien que quiere huir de una realidad a la que  quiere esquivar, a la que no quiere enfrentarse. El segundo relato, "Luna llena", es una suerte de continuación del anterior, como si quisiera arreglar el desaguisado y que deja perlas como esta "la felicidad es vivir sintiendo, lo menos posible, que el hombre, en realidad, está solo". Y hay un tercero,"Moonlight shadow", donde la muerte y la soledad vuelven a adquirir el máximo protagonismo, también azotando a unos jóvenes que se quedan desconcertados y que a falta de asumir su pérdida hasta ven a sus queridos muertos.
No está mal. Son narraciones muy intimistas, muy cercanas, a veces emocionantes y otras rozando una ñoñería que, por abundante, resulta empalagosa. Al menos para mi gusto. Todo depende del momento en que se lea. En todo caso no está mal echarle un vistazo. A fin de cuentas es Japón en estado puro.

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