
La novela viene a retomar partes de aquel blog y pretende acercar más datos sobre su autor, se dice que hay mucho de autobiográfico en ella. Estamos pues ante los que nos quiere contar un joven treintañero, gay, de provincias, y viviendo a tope la libertad de Madrid. junto a esos pasajes escogidos de su blog, vamos conociendo datos de su pasado en una ciudad del norte donde descubrió a trompicones su identidad sexual, para salir del armario por completo en la capital y tener la valentía de compartir sus andanzas, sus sentimientos, sus batacazos y también sus alegrías.
Tiene un tono tragicómico, a veces recurre a ciertos topicazos, y otras al puro desvarío, como a pasión turco-kurda de una de sus amigas, o la implicación de su compañero de piso en una trama de narcotraficantes escasamente creíble. Pero la prosa es brillante, el ritmo atrapa, y tiene una enorme habilidad para transmitirnos sus estados de ánimo. Sus enamoramientos y sus sufrimientos ante los abandonos. Su desconcierto, sus bajones y sus huidas por la noche madrileña en busca de sexo rápido y anónimo. Hay momentos de provocación, enarbolando la bandera de lo políticamente incorrecto, y otros que reflejan los miedos que podemos compartir todos, gays o no, ante determinadas situaciones de la vida, ante los fracasos por las amistades truncadas, los amores desvanecidos o las traiciones. Tiene Martín Lobo la fuerza de los treinta años y la desinhibición del que tiene claras sus opciones, del que no se deja amadrentar. Estamos ante un estupendo ejercicio de libertad, por supuesto muy entretenido y esclarecedor.