
Es una magnífica novela negra, de las que atrapan desde el principio y con una trama muy clásica, un tanto sabida, pero igualmente diseñada para que la disfrutes de principio a fin y te quedes con ganas de mas.
La historia suena un tanto típica: hombre maduro, más de sesenta, retirado con su puesto de carnaza en un puerto pesquero y con otras empresas igualmente legales que le permiten vivir razonablemente bien, mantener a su ex y asegurar el pago de la universidad a su hija, Jill. Mantiene además una relación con la propietaria de una boutique con pasado glorioso y aprovecha, ahora que todavía sus huesos se lo permiten, para surfear casi todos los días.
Como era previsible esa aparente tranquilidad se rompe un día cuando, al intentar mediar en los problemas del hijo de un amigo con un grupo de mafiosos, está a punto de perder la vida y se descubre objetivo a eliminar. Descubrimos a partir de entonces que Fran Machianno es más conocido como Frankie Machine en los círculos mafiosos y que tiene un pasado enloquecido como matón que ahora vuelve y amenaza el idílico mundo que se ha construido. A partir de ahí empieza una historia radicalmente distinta, a ratos de acción trepidante, en la que a través de varios flashbacks vamos conociendo al personaje y a los que le rodearon y, de paso, la forma de actuar y de repartirse el territorio, de las distintas mafias que operan en San Diego, Los Angeles, Las Vegas o Detroit.
Puede que la novela no aporte mucho. Si acaso lo fundamental: entretenimiento, y del bueno.