
Su manera de narrar es extraordinaria, como siempre, el problema está en lo que nos cuenta que, en esta ocasión, me suena a un tanto manido: joven veinteañero que desaparece de su casa, abandonando padres y estudios, vagabundea trabajando en lo que sale y sin mas mira que ir tirando. Encuentra chica, por cierto una menor, de la que se enamora, y ese es el giro de tuerca para empezar su vuelta a "la senda esperada. Nada novedoso en esa huida de casa, nada en la causa (una tragedia familiar) y muy poco en los personajes que va conociendo durante ese tiempo. El topicazo alcanza el sumum cuando conocemos que su padre es un conocido editor y su madre una actriz en plena madurez vital y artística.
Dicho así puede sonar a que estamos ante una novela casi culebrón. No lo es. No en Auster. Pero nos tiene mal acostumbrados y es sorprendente que recurra a personajes tan manidos como los que el joven Miles encuentra en una casa ocupada en Sunset Park o el final tan previsible que da hasta un poco de rubor.
Es cierto que la novela tiene momentos, sobre todo en las relaciones interpersonales, pero no se si a estas alturas compensa encontrar un texto como este en la prolífica carrera de Auster. En fin, confiemos que en la próxima tenga algo más interesante que contar. La forma, se le da por supuesta.
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