
Y es que esta "Antes de morirme" se lee de un tirón. Si se quiere en una tarde, porque la lectura es facilita y la frescura de los diálogos te deja pegado al sillón.
El tema está un tanto trillado. Alguien a quien le detectan una enfermedad definitivamente moral, con un esperanza de vida de apenas unos meses. La protagonista, una adolescente, que narrará en primera persona esa larga agonía que, y aquí está la diferencia, intentará llenar de color y de vida, apurar vitalmente hasta el final. El saber que lo suyo es irremediable la llevará a plantearse una redefinición de sus relaciones con los demás y a plantearse una lista de cosas que quiere hacer antes de morir. Con un tema tan deprimente, resulta que la autora ha logrado encontrar un punto distintos, a veces lleno de humor, muchas de ingenuidad, y demasiadas de una ternura que a veces desborda las páginas y se hace un poco empalagosa. Tessa, nombre de la protagonista, se aferra a la vida, sin desesperación, bajo el paraguas de un padre en busca desesperada de una cura imposible, una madre retornada de una fuga por amor, una amiga que lleva a trompicones su propia adolescencia, un hermano pequeño que intenta comprender, y el joven vecino que la acompañará hasta el final. Especialmente brillante y conmovedor el final, precisamente por ser distinto a lo que podría esperarse. En fin, entre tanta novela negra, histórica y de acción viene bien un golpe de frescura como este, aunque tenga a la muerte como centro de gravedad.