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GIJÓN/XIXÓN, ASTURIAS
Un lector por libre. Leo lo que me apetece en cada momento, lo que encuentro, por ejemplo rebuscando en la biblioteca pública, o cualquier título que me llame la atención en una librería. No soy metódico, me dejo influir, qué remedio, por lo que va saliendo, pero guardo un mínimo espíritu anárquico para que no todo sea al dictado. Este blog no pretende ser guía para nadie, ni una recopilación de críticas. Sólo reseñas de lo que cae en mis manos.

miércoles, 4 de marzo de 2015

LAS INVIERNAS

Cristina Sánchez-Andrade nos regala en LAS INVIERNAS  una inmersión profundísima en la España más recóndita de los años cincuenta, aquella que vivía sumergida en la desmemoria impuesta tras la tragedia de la guerra civil. No es una novela al uso sobre los efectos y resacas de la contienda del 36, sino algo que resulta mucho más cercano, a pesar de que  de esa España, afortunadamente, ya apenas queda rastro.
Las protagonistas, Dolores y Saladina, son dos jóvenes que deciden regresar a su aldea, en la remota Tierra de Cha, en Galicia, después de pasar varios años en Inglaterra, a donde fueron enviadas  de niñas en 1936 al estallar la guerra civil. Allí sobrevivieron a base de trabajos domésticos y en hostelería, pero aprendieron inglés e hicieron sus pinitos en el cine, un arte que será su gran pasión de por vida.
Vuelven a la aldea no solo por nostalgia, sino por un asunto oscuro que quieren dejar atrás tras su breve paso por La Coruña. Así se instalarán en la casa medio en ruinas del que fue su abuelo, Reinaldo, un adelantado de su tiempo, del que la gente del pueblo se muestra reacia a hablar, ya que fue ejecutado durante la guerra.
Las dos hermanas intentan mimetizarse en la aldea, integrarse, pasar desapercibida. Y así van conociendo a la viuda que no quiere dejar de serlo a pesar de haberse casado de nuevo, al marinero que mamó las tetas de su madre hasta los siete años, al cura glotón que sube cada día a dar la extremaunción a una centenaria que se resiste a morir...Y será esta última la que destape la caja de los truenos al pedir a las hermanas el documento por el que vendió su cerebro al abuelo para investigaciones una vez que hubiera muerto. Al final son muchos más los que habían vendido sus cerebros y el asunto se irá complicando. Hay otro plano más personal, para las hermanas, en la novela que tiene que ver con la llegada a España de Ava Gadner para rodar PANDORA Y EL HOLANDÉS ERRANTE, que revive en ellas la pasión por el cine y el intento por entrar en el rodaje.
La novela tiene de todo, consigue transmitir ese ambiente rural de aparente calma bajo la que se adivina que hay tormenta, nos acerca distintas pasiones que mueven a los habitantes de la aldea, a veces cargadas de humor, y hace trazos gruesos de las consecuencias, que perdurarían tanto tiempo, de la terrible guerra civil. Y además está espléndidamente escrita. Para no perdérsela.

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