
John Boyne, el irlandés que se hizo famaso con "El niño con el pijama de rayas",realiza una nueva aproximación al ya un poco trillado motín en la fragata Bounty para realizar una versión más aproximada a la realidad, teniendo en cuenta las últimas investigaciones históricas, y reparar el honor y la fama del denostado capitán Bligh. La historia es de sobra conocida, tanto por las novelas anteriores sobre el mismo asunto como por las versiones cinematográficas. Boyne utiliza en este caso como narrador a un chaval de quince años, Turnstile, enrolado tras ser pillado intentando robar a un caballero en Portsmouth, y que a durante la travesia será el criado del capital. La Bounty parte hacia Tahití, en una travesía llena de dificultades, para llevar a las Antillas británicas el llamado árbol del pan, que se pretendía utilizar para alimentar a los esclavos. Siguiendo la ruta marcada antes por el legendario capitán Cook llegan a Tahití, recogen los dichosos árboles y cuando inician el viaje de vuelta se produce el motín. Hasta ahora las versiones que conocíamos presentaban al capital Bligh (repesentado en el cine por Charles Laughton, Trevor Howard y Anthony Hopkins en las distintas versiones) como un tipo cruel y tiránico, cuando no temerario y de alguna manera se justificaba la rebelión encabezada por un glamuroso Fletcher Christian, al que en el cine dieron vida Clark Gable, Marlon Brando o Mel Gibson. La versión que nos ofrece Boyne, más ajustada parece a la realidad, presenta al capital Bligh como el típico ejemplo de la armada Británica, leal, preocupado por su tripulación y hombre de honor y a Christian como a un ambicioso niño rico que no quiso renunciar a los placeres que las nativas le proporcionaban en el paraiso tahitiano. Boyne está esplándido en la narración, día a día, de la heróica travesía que el capital Bligh y otros 17 tripulantes tuvieron que hacer en un pequeño bote desde el punto de la rebelión hasta Timor Oriental. A mi juicio se le va un poco la mano en las retrospecciones que de una forma demasiado insistente hace Turnstile sobre los abusos sufridos en Portsmouth a cargo de un tal Lewis que se dedicaba a recoger huérfanos y usarlos como carnaza para pederastas. Pero la novela, en general, es una delicia y se lee de un tirón a pesar de lo manido de la historia. Absolutamente recomentable.